Entrevistas

  • Va a haber una etapa de desinversión, porque se desalienta al sector

    Enrique Ohaco (36), casado, contador de profesión con un MBA, es gerente general de Copagra, una de las firmas que con las multinacionales Bunge y Louis Dreyfus construyeron el Complejo Agroindustrial Angostura S.A. (CAIASA). Es igualmente el actual presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), gremio que cumplió una década este año y que pide más apoyo para incrementar la agregación de valor a la materia prima como una apuesta al desarrollo del país.

    Por  Noelia Riquelme

    _ Campo. ¿Desde cuándo está como titular del gremio?
    _ Ohaco. Desde inicios del 2016 tomé la responsabilidad de ser el presidente de la Cappro. Es la cámara que nuclea a aquellas empresas que tienen como actividad principal la industrialización de oleaginosas, principalmente de soja, y de otros cereales. Nuestra cámara cuenta con nueve asociados, nueve empresas. Son ADM, Cargill, Bunge, Louis Dreyfus, Conti Paraguay, Copagra, Algisa, Bisa y Oleaginosas Raatz. Cappro se creó en el 2006, en agosto del 2016 cumplió sus primeros 10 años de vida.

    _ Campo. ¿Cuál es la visión que promueven desde la Cappro?
    _ Ohaco. La visión de nuestro gremio y la visión de alguna manera que estamos manifestando es que este país tiene que desarrollarse a partir de la industrialización. Partamos de una industrialización de las materias primas para luego hace industrialización de otros productos que se van generando cada vez más valor agregado. Que Paraguay exporte el grano en estado natural es una lástima. Es una pérdida de oportunidad de haber dado un valor a la materia prima dentro de sus fronteras. Cuando hablamos de darle valor significa dar trabajo aquí y exportar productos que tienen mayor valor que la soja en estado natural, como harina y aceite. La tonelada de harina se cotiza a un precio mayor que la tonelada de poroto y la de aceite, ni hablar. Significa más divisas, significa más trabajo, significa, en definitiva, más PIB. El flujo de las exportaciones en el PIB es uno de los motores de crecimiento de Paraguay. Es un país que crece a partir de sus exportaciones y de las inversiones extranjeras. Pero para que el país tenga un desarrollo económico sustentable en el tiempo. Ese crecimiento cada vez más tiene que ser el sector industrial. Si la matriz se mantiene en un PIB basado por el sector de exportación en estado natural, el PIB va a tener una alta volatilidad. El país debe empezar a desarrollar sectores industriales donde vaya haciendo de las materias primas productos de mayor valor agregado e incluso que se conviertan en un industrializador de materia prima de otros países, por ejemplo traer de Bolivia, del Mato Grosso o del Norte de Argentina, con un régimen aduanero flexible que permita importar materia prima, traer la soja bajo un régimen de importación temporaria, como una maquila. Para hacerla procesamiento y reexportarla como aceite u otro valor agregado.

    _ Campo. ¿Qué pasó en este decenio para el sector?
    _ Ohaco. Como gremio somos todavía joven, en comparación con lo que puede ser la UIP u otros gremios de más antigüedad. De hecho, la industria de molienda de soja es joven en Paraguay. Paraguay es un país que fue consolidando su producción. Fue escalando. Cada vez fue más grande su cosecha, pero se dedicaba a exportarla en estado naturales. Es decir exportaba materia prima para que quien importe realice la etapa del agregado de valor que es la molienda de esa materia prima. En el año 2013, a partir de la inauguración de CAIASA, más la inversión de ADM y la ampliación de las capacidades de otras fábricas que ya existían como Conti (Conti Paraguay) y Oleaginosas (Raatz) hubo como un boom de industrialización. Se invirtieron unos 500 millones de dólares y se logró elevar la capacidad de procesar, dentro de Paraguay, a más o menos 4,5 millones de toneladas. Esto es equivalente a un 50% de una buena zafra normal.

    _ Campo. ¿Y cuál escenario es el que se presenta ahora?
    _ Ohaco. Si bien es cierto que está esa capacidad instalada, no significa que se estén procesando 4,5 millones de toneladas. El año que más se procesó fue el 2015, cuando se industrializaron 3,6 millones de toneladas, el equivalente al 44% de la producción de ese año. Y hasta ahora se mantiene como record de industrialización de la soja en Paraguay. Lamentablemente creemos que este año se va a industrializar menos que el 44%, lo que va a significar un retroceso, no solo para las empresas que están en la Cappro, sino, más importante aún, para el país.

    _ Campo. ¿Por qué tienen esas proyección?
    _ Ohaco. Porque en unos meses, de marzo a junio, se fueron 500 mil toneladas de porotos de soja para ser procesados en Rosario. Nuestra estimación conservadora para el año que viene es que va a ir un millón de toneladas. Lo que hace es que este año se va a sentir el impacto de la competencia de la fábrica extranjera a la local. Significa un desabastecimiento de materia prima, las moliendas que están instaladas aquí, en vez de moler de enero a diciembre, van a recortar su plan de molienda y van a llegar con materia prima hasta septiembre – octubre con suerte. Se va a cortar el plan o que tengan desabastecimiento, más lo previsto para el año 2017, estimamos lo peor. Significa que las fábricas achican sus estructuras, significa suspensión de personal, en vez de tres turnos en recepción de camiones, embarques, habrá dos; empezaría a caer el empleo y se generaría una crisis del sector, donde las fábricas más chicas van a ser las primeras en sufrir, sobre todo las que ya estaban y que están en el interior. Es algo que tiene que tener en cuenta el Gobierno, que las fábricas donde se instalan, generan desarrollo en las ciudades donde se radican.

    _ Campo. ¿Cómo llegamos a este nudo?
    _ Ohaco. Paraguay, en diciembre del 2013, tuvo la Ley 5061. Por primera vez gravó con IVA la comercialización de granos y otros productos. Se estableció que iba a haber un IVA al 5% en la compra venta de la soja. Anteriormente era exonerada. No tenía tributo directo, como el IVA. Cuando sale la ley, se buscó aprovechar la implementación del IVA para generar un incentivo a la industrialización. Se creó una figura dentro de la ley que es la devolución selectiva o diferenciada. Lo que dice la ley es que aquellos exportadores que compraron materias primas y pagaron 5% del IVA, en soja en particular, al exportar el grano en estado natural o con un proceso básico o incipiente de industrialización deben recibir el 50% del IVA que hayan pagado. Llamemos básico o incipiente a una clasificación granulométrica, a un secado, a un acondicionamiento del grano, a una pre limpieza, separar el grano de la chaucha a todos esos tipos de procesos básicos. La ley no define estas acciones como una industria, sino un acondicionamiento a la materia prima. Entonces, aquellos que realicen exportaciones en estado natural o con procesos básicos e incipientes de industrialización recibirán el 50% del IVA que hayan pagado, compraron el IVA al 5% cuando exportan presentan un pedido de recupero fiscal y va a recibir el 2,5%. En cambo, aquellos que realicen procesos industriales y exporten productos industrializados, recibirán la devolución del 100% del crédito fiscal. En este otro caso si se compra soja en estado natural, se procesa en harina y aceite y se exporta harina y aceite, se podría pedir el 100% del crédito fiscal, devolvía todo el 5% del IVA. La ley también dice que el Poder Ejecutivo determinará cuáles son esos procesos básicos o incipientes en la industrialización. Cuando el Ejecutivo reglamentó esa ley con el Decreto 1029, en el 2014, en la parte que tiene que decir cuáles son esos procesos, dentro de un montón, incluye a la harina y al aceite. Lo consideran una industria incipiente. Para tener una referencia, la construcción de esta planta CAIASA, 200 millones de dólares, 5.000 personas trabajando en la construcción, montaje, ingeniería, contratista y eso, para el Ejecutivo es un proceso básico de industrialización. Demás está decir que técnicamente es un error garrafal.

    _ Campo. ¿Qué generó esto, un desaliento a las industrias?
    _ Ohaco. Eso generó que, en la práctica, en la industria de molienda de soja, se la dejó a nivel tratamiento fiscal en igualdad de condiciones a los que hacían exportación en estado natural. Al tener el mismo tratamiento fiscal no existe el incentivo a la industrialización, que era lo que planteó la ley. Lo que reclamamos al Gobierno es que se cumpla la ley. No pedimos nada más que se cumpla la ley. Entendiendo de vuelta que tenemos la posibilidad de plantear una inconstitucional e ir a la Corte para dirimir esto, pero es una forma poco diplomática de hacerlo. Sucedió en el 2014, estuvimos todo el 2014, todo el 2015 y ahora en el 2016 ya empezamos a plantear esto de manera más mediática, más fuerte, porque se sumó a esta situación, a este incumplimiento de la ley, a esta omisión al incentivo a la industria, se sumó un nuevo componente que afecta a la industria, el régimen de importación temporaria que habilitó Argentina. Este régimen temporario argentino permite a las fábricas argentinas desarrollarse en el polo agroindustrial más grande del mundo, en Rosario. Ellos pueden importar soja de Paraguay, de Bolivia, sin pagar tributo.

    _ Campo. ¿Y qué proponen para desatar este nudo?
    _ Ohaco. Con una coyuntura mala y una previsión peor para el año que viene, pedimos al Gobierno una medida urgente. Un nuevo decreto donde subsane el anterior y elimine el inciso que considera industrialización incipiente a la harina de soja y al aceite. De esta forma, automáticamente quedaríamos habilitados a la devolución del 100% del IVA y en la práctica funcionaría como un incentivo para industrializar más. Dos datos más, desde el 2013, una inversión récord de 500 millones y se aumentó la capacidad hasta el 50%, desde ese decreto no se puso un solo dólar más en Paraguay ni ampliar ni construir una fábrica nueva. Es un dato contundente que habla por sí solo que la medida fue incorrecta. Uno no puede bloquear lo que hacen otros Gobiernos. Lo que puedo hacer es generar incentivos locales para que no sea negocio exportar en estado natural. Para que se procese cada vez más aquí.

    _ Campo. ¿Propondrían un gravamen a las exportaciones de soja en estado natural?
    _ Ohaco. Sé que existen intenciones de proyectos de ley. No sé si avanzaron. Pero no creemos que sea una medida buena para el sector. Son medidas que van a afectar a productores. No estamos de ninguna manera acompañando ni apoyando impuestos que graven a la exportación, primero porque a nivel económico significa una señal que el mundo ve: “es una mala prensa para un país como Paraguay que quiere ser abierto”. Pero por otro lado, esos impuestos se van a trasladar y van a terminar pagando el sector productivo. Lo que sí apoyamos es la devolución diferenciada, porque no afecta a los productores. Es una medida que tiene el Gobierno para incentivar a la industria sin afectar a los productores. Entendemos que eso es así, por eso sí apoyamos ese tipo de ley y queremos que se cumpla. 

    _ Campo. ¿Notan contrasentido en el discurso oficial?
    _ Ohaco. Decimos que es un contrasentido porque hay una ley que no se cumple, porque el Ejecutivo no lo arregla. Uno es consciente que hay problemas que no los puede arreglar el Ejecutivo. En este caso, es el Ejecutivo con su decreto el que puede modificar y encauzar. Es más fácil lo que pedimos. Es un contrasentido en el discurso del Ejecutivo. Argentina está diciendo “voy a generar todo lo que pueda para traer soja a mi país para procesar y dar valor agregado y mano de obra local”. Si uno no aprende o no mira de los vecinos, sería penoso que vaya un millón de toneladas de soja a procesarse en la Argentina, teniendo las fábricas puestas aquí.

    _ Campo. ¿No hay intención de nuevas inversiones, entonces?
    _ Ohaco. No. Mientras esta situación se mantenga, el Gobierno no revierta el decreto, no se va a invertir un solo dólar más en industrias en Paraguay. Va a haber una etapa de desinversión, porque se desalienta al sector. Doy fe que existen proyectos incluso de empresas no asociadas a la Cappro que exportan granos en estado natural que ya pensaban instalar fábricas. Algunas incluso compraron terreno, desarrollaron planos. Existe un caso concreto de un emprendimiento que deseaba construir una fábrica de 3.000 toneladas de molienda por día, pero cuando salió este decreto, dijeron “guardemos todo, porque acá conviene más exportar en estado natural, para qué voy a construir industria si voy a tener el mismo tratamiento que el que exporta en estado natural. Sigamos, cuando se revierta, reflotamos el proyecto y los avanzamos”. Concretamente hay proyectos detenidos a la espera que el Gobierno revierta este decreto.

    _ Campo. ¿Es difícil desarrollar más industrias?
    _ Ohaco. La mayor complejidad por un lado es esto, la falta de una política de Estado clara, que exista no un discurso. Falta una medida concreta. El primer cluster que Paraguay tiene es la producción que ya llegó a un nivel de eficiencia que difícilmente pueda seguir creciendo. Ese cluster ya está al máximo. El siguiente cluster que queda en la cadena es la molienda o la transformación de la materia prima en otros productos. Esto hoy está al 50%. Todavía falta mucho recorrido para consolidarse. El siguiente cluster en la agregación de valor es la industria avícola, porcina, huevos, que son los que utilizan a estos, la harina, para trasformar de proteína vegetal a proteína animal, tiene más valor agregado y emplea a más cantidad gente. Pero este cluster no va a explotar, no se va a desarrollar hasta que esté consolidado.

    _ Campo. ¿Qué mensaje deja al final?
    _ Ohaco. Si bien el panorama de lo que viene es un poco gris, seguimos por naturaleza. El industrial tiene una visión de largo plazo. Ninguna de las empresas que instaló una fábrica que decidió un día y poner 200 millones de dólares en un proyecto de esta envergadura lo hizo pensando en trabajar dos años, luego cerrarla, venderla e irse. Las cosas se hacen pensando a unos 20 años. Queda mucho por recorrer, se va a pelear, se va a luchar. No vamos a dejar que las fábricas se cierren, no queremos entrar en medidas antipáticas, no queremos suspender personal, no queremos echar a nadie, pero vamos a pelear por la fábrica, por esto que creemos y si es necesario vamos a ir a Tribunales, pero no vamos a dejar este partido sin pelearlo.