Negocios

  • A no descuidarse de la roya de la soja

    A no descuidarse de la roya de la soja

    La aparición de la roya como toda enfermedad fungosa depende exclusivamente de tres factores básicos: condiciones climáticas favorables, hospedero (soja), y patógeno. Es decir, siempre que se presenten estas tres condiciones se tendrán los primeros síntomas de roya. Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que, la mayor o menor severidad de esta enfermedad depende de que tanto los factores arriba mencionados, se acerquen al ideal de desarrollo del patógeno causante de esta afección. Por ende, la roya va a aparecer de nuevo este año tal cual lo viene haciendo desde el 2001, la pregunta es, qué tan buena es nuestra estrategia de manejo y por sobre todo qué tan flexible es en términos de replanteamiento, para evitar mayores daños y reducciones importantes en los rendimientos, afirmó Rodríguez.

    Estrategia de Manejo. Para la planificación de una estrategia de manejo de la roya, se debe tener un enfoque holístico del problema, es decir, analizar todos los factores que condicionan la aparición de la enfermedad. Aunque parezca reiterativo, una buena planificación incluye entre otras cosas: selección de la variedad a sembrar, época de siembra, densidad de siembra, disponibilidad de equipo, técnicas de aplicación, caudal de agua, momento de las aplicaciones, así como también la alternativa de un programa de control químico, que será al final una de las herramientas que ayudara al productor a mantener los niveles de la roya por debajo del umbral económico de daño (UED), con un mínimo efecto sobre el cultivo.

    Manifestó además, que el planteamiento de la producción puede ser parecido de un año a otro, pero cada ciclo agrícola es único y la mayoría de las veces solo parcialmente predecibles. Por ello, si se opta por un programa de control químico como herramienta primaria de manejo de la roya, el mismo deberá de ser flexible y ajustable en el tiempo de acuerdo a cómo va desarrollándose el año agrícola.

    Es importante considerar el análisis de la situación regional y local para tener mayor claridad de la evolución de los diferentes factores que pueden afectar el inicio y desarrollo de la enfermedad y por sobre todo de la presión de infección, sobre la base de la combinación de esos factores. Por ejemplo: “Una de las razones por la cual los productores anticipan la siembra, es para tratar de esquivar de alguna manera los meses cíclicos de ataque más intensos de esta enfermedad, que según las estadísticas son en los meses de noviembre, diciembre y hasta parte de enero (en función a las condiciones climáticas presentes)”, dijo. 

    Sin embargo, y como es sabido, en la presente campaña no se realizaron siembras masivas en épocas tempranas, porque el periodo de humedad del suelo apenas permitió un porcentaje pequeño de la intensión de siembra, que generalmente ronda en torno de los 60 y 70% o más, dependiendo de cada año agrícola. Por ello en esta zafra y según la zona, las siembras pudieron continuar solo a partir de fines de setiembre, cuando volvieron a concretarse las lluvias. Las mismas se prolongaron hasta octubre e inclusive parte noviembre, generando una condición en donde existen parcelas de soja que están entrando en distintos estados fenológicos, desde V4-R5 (etapas iniciales del cultivo hasta llenado de granos, Fig.1), con un periodo muy prolongado de exposición de las plantas a la aparición y desarrollo la roya, cuya severidad dependerá en estos casos básicamente de la humedad y la temperatura.

    Apuntó además que todo esto genera condiciones ideales para que la roya vaya aumentando su nivel de incidencia y severidad por la gran cantidad de “puentes verdes” (cultivos en diferentes estadios, Fig. 1) que tendrá a lo largo del periodo mencionado, tornándose muy complicado su control una vez que la enfermedad se establezca. 

    Dijo que bajo este análisis, si a principio de año la planificación de un control químico fue basada en probabilidades de presencia de roya con “baja incidencia y severidad”, deberá ser replanteada y considerado un escenario diferente, en donde la roya puede ser “muy agresiva y compleja de manejar” con el programa inicialmente pensado. 

    Afirmó también que las siembras tempraneras, en la mayoría de los casos tienden a generar plantas de menor porte, debido a la reacción al fotoperiodo y estrés hídrico como el que se presentó este año. En estas condiciones decidir “la ejecución de un programa de control químico con productos de primera línea se torna muy difícil”, poniéndose en riesgo el buen manejo de la roya y la posibilidad de que las siembras de Setiembre pasen a ser las fuentes de inóculos para infecciones posteriores en siembras más tardías, las cuales (infecciones) se iniciaran en estados fenológicos mucho menos avanzado.

    Comentó además que los productores deberán considerar el buen desarrollo de las plantas de soja sembradas entre finales de setiembre a noviembre, por lo que las primeras aplicaciones de un programa de control deberán ser preventivas, de manera a evitar que en el micro-clima generado en el tercio inferior de la soja (próximo al suelo) se desarrolle la roya y que se extienda posteriormente a los tercios superiores rápidamente, reduciendo las posibilidades de un buen control de la enfermedad.
    Reiteró que las condiciones están dadas para la aparición de la roya, así como las posibilidades de una alta incidencia y severidad.

    Control Químico. El profesional enfatizó que no existe una receta única de control químico, pero que todo programa deberá reflejar al menos un mínimo de análisis de la situación de la parcela en cuestión y de la región en particular, de manera a que los activos a ser usados y los modos de acción de los mismos, se ajusten a la realidad y no sea algo programado meses atrás bajo “ciertas premisas que nunca se cumplieron o se verificaron a medias”.

    También indicó que cuando se trata de enfermedades fungosas, el tratamiento preventivo siempre es lo más apropiado. “Cuando el productor llega al periodo de formación vainas y llenado de granos con la mayor cantidad posible de plantas sanas en el cultivo, tendrá mayores posibilidades de tener altos rendimientos. Por ende lo ideal es proteger al cultivo en etapas críticas, de manera tal que las variedades tengan las mejores condiciones para expresar su máximo potencial de rendimiento”, expresó. 

    En cuanto al momento crítico de las primeras aplicaciones preventivas para el control de la roya, señaló que cuando la soja empieza a entrar en floración se inicia el periodo reproductivo y el de mayor gasto de energético, por ende a esta etapa las plantas deben llegar sanas. Afirmó que es importante realizar como mínimo una aplicación de fungicida en la etapa vegetativa, antes de la floración, en especial en cultivos bien desarrollados (como las sembradas entre octubre–noviembre) que al momento de la floración (R1) puede estar con la melgas totalmente cerradas, dificultando la penetración del producto al tercio inferior donde existen las mejores condiciones, para que empiecen a desarrollar las primera pústulas de la roya.

    Elección del Fungicida

    A la hora de elegir un fungicida a incluir en un programa determinado, recomendó la rotación de principios activos para evitar la formación de estereotipos resistentes, considerando que las posibilidades de que ocurran estas formaciones son altas para algunos activos. Indicó que no es recomendado repetir la aplicación de un mismo principio activo en el estado vegetativo, tampoco en el estado reproductivo, es decir, para prolongar la eficacia del producto se recomienda aplicar como máximo una vez en estado vegetativo y otro en el reproductivo.

    Respecto a las técnicas de aplicación indicó que cada productor trabajará con la tecnología de aplicación que se ajusta a su necesidad, a su cultivo y condiciones de producción. Destacó que para el mejor manejo de la enfermedad, independientemente a la técnica de aplicación elegida, el caudal a ser utilizado por hectárea deberá ser lo suficiente como para cubrir la mayor superficie posible de hojas de las plantas por unidad de superficie, asegurando que el producto pueda cumplir su papel preventivo o, en su defecto el de curativo, evitando la germinación de esporas o la formación de las mismas respectivamente. Con esto el productor estará protegiendo su cultivo por el tiempo necesario para decidir entrar con una segunda aplicación y asegurar el mantenimiento de los niveles de infección y severidad de la roya por debajo de los UED.

    El profesional recomendó permanecer atento a las variaciones de los factores críticos para la aparición de la roya, porque el hospedero esta en campo y las esporas del hongo causal de la roya también, por ende las variaciones de las condiciones climáticas indicarán las acciones necesarias a ser ejecutadas, para el mejor manejo de la roya de la soja en este ciclo agrícola 2016/17.