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Expedición Automaq por el mundo John Deere

John Deere abrió las puertas de sus fábricas de cosechadoras, sembradoras, plataformas y tractores en Brasil a un grupo de productores paraguayos. La compañía originaria de Illinois, Estados Unidos, cuenta con varias unidades en el vecino país, de las que provienen muchos de los productos agrícolas empleados a nivel local. Invitados por Automaq S.A.E.C.A., distribuidor de la marca en Paraguay, los visitantes fueron parte de una excursión que brindó la oportunidad de conocer el proceso de producción en dos importantes plantas industriales que tiene la multinacional en el estado brasilero de Río Grande del Sur.

El programa de visita a fábricas es una importante herramienta de difusión, tanto para la marca como para su red de concesionarios a nivel global. Se brinda la oportunidad de conocer los procesos de producción, la filosofía de trabajo, y a los funcionarios de la compañía. Permite mostrar toda la fuerza de John Deere, expresó Marcos Cassol, gerente de marketing táctico de John Deere para el mercado Hispano Sur, que comprende a Ecuador, Perú, Chile, Bolivia, Uruguay, y Paraguay. “Es un placer muy grande recibir a los clientes, en cualquiera de nuestras fábricas, tanto de Brasil como las que tenemos en otras partes del mundo. Buscamos tratar de la mejor manera a los clientes, ofreciéndoles toda la comodidad, las mejores condiciones para que puedan ver, no solamente el producto John Deere, sino también todo lo que está por detrás del producto que ellos emplean diariamente en el campo”. La delegación que partió de Paraguay el 23 de setiembre pasado tuvo la oportunidad de conocer las instalaciones de dos plantas, ambas situadas en Río Grande del Sur. Primeramente, visitó la fábrica de cosechadoras, plataformas, y sembradoras. Esta se encuentra en el municipio de Horizontina. Posteriormente se trasladó hasta la capital del estado del Sur brasilero. De Porto Alegre se dirigió a Montenegro, donde la multinacional tiene la unidad de producción de una variada gama de tractores, como los modelos de las series 6J y 7J, muy conocidos en el mercado paraguayo Además de las fábricas, el grupo de productores conoció varios destinos turísticos que ofrece Río Grande del Sur, como Gramado, conocida como la Suiza de Brasil y uno de los principales atractivos de la Sierra Gaucha brasilera. También tuvo la oportunidad de visitar los estadios de los principales clubes deportivos de Porto Alegre, Gremio e Internacional. Son varios los propósitos buscados en este tipo de excursiones. Uno de los principales es ofrecerle al productor la oportunidad de comprobar la calidad que resalta la marca en los equipos que produce. Víctor Mersan, especialista de productos de Automaq para la línea John Deere, señaló que estas visitas son ideales para que los clientes puedan corroborar todo el trabajo que está por detrás de las herramientas que utilizan en el campo. “También queremos que vean la grandeza de las fábricas, lo grande que es John Deere, aquí en Brasil y en el mundo”, agregó. Para Automaq, este fue el segundo año consecutivo en que lleva a un grupo de productores a conocer las unidades de John Deere en Brasil. Para esta ocasión elaboró un programa para visitar las dos fábricas en una sola excursión que se llevó a cabo durante la última semana de setiembre, exactamente del 23 al 29. “Nos enfocamos en traer a los productores que son futuros compradores de cosechadores o tractores, o los que ya adquirieron estos productos”, comentó. El viaje fue aprovechado para que los productores, clientes y potenciales clientes de John Deere y Automaq, conozcan todo lo que implica una marca de esta envergadura, expresó Tomás Ortiz, analista de marketing de la división agrícola del distribuidor local y uno de los organizadores de la excursión. “La idea es mostrarles lo que representa John Deere, desde el recurso humano de la compañía, la calidad de los materiales que emplea, y los procesos de elaboración de sus productos”.  Productores provenientes de distintas zonas del país fueron invitados a participar de esta expedición. Se tuvo en cuenta a los interesados en adquirir cosechadoras y tractores de las series 6J y 7J, señaló Ortiz. Funcionarios de Automaq acompañaron al grupo, con el objetivo de brindarles la asistencia necesaria. El concesionario invitó además a medios de comunicación especializados, entre ellos a nuestra revista. “Además de las fábricas, quisimos salir un poco de la rutina de visitar las instalaciones y volver a Paraguay. Para esta ocasión buscamos brindarle al cliente una experiencia única, por lo que incluimos destinos de gran atractivo turístico al programa. Esta actividad ya está dentro del cronograma normal de Automaq”.

Horizontina, el hogar de las cosechadoras John Deere

Eurico Moraes y Wilmar Richter, jubilados de John Deere, fueron los responsables de orientar a la delegación de visitantes paraguayos durante el itinerario por la fábrica. Ambos trabajaron durante décadas en el lugar y conocen cada detalle de la planta. Los acompañó Cristine Ullmann, quien se encargó de dar las recomendaciones de seguridad para el recorrido y ofrecer una reseña del trabajo que se realiza dentro de las instalaciones. Rodrigo Pivetta, gerente de mantenimiento de la unidad, también estuvo presente para recibir a los productores y complementar con más informaciones. En esta unidad que tiene John Deere se producen cosechadoras desde el año 1965. De la fábrica, cuya superficie construida es de 134.000 metros cuadrados, instalada en un predio de 40 hectáreas, salen actualmente siete modelos de la Serie S. Desde la S400, que es un equipo de pequeño porte producido casi exclusivamente para el Sur de Brasil y otros países de Sudamérica; hasta la S690, que es la más grande que elabora la marca en el vecino país. El área que corresponde a la fabricación de cosechadoras es de 80.000 metros cuadrados. Estas máquinas son producidas de acuerdo a los pedidos que reciben en la planta. “Es importante que sepan que la fábrica solamente produce máquinas y equipamiento que ya tiene un comprador. Puede ser un cliente, como puede ser un distribuidor. Es decir, nosotros solamente producimos lo que ya está vendido”, explicó Cristine Ullmann. Desde 1984 se inició también con la producción de sembradoras en Horizontina. En la actualidad son fabricadas tres modelos. La 1100, que es un proyecto desarrollado para Sudamérica; la 2100; y la DB.

Ullmann finalmente destacó la importancia del servicio de posventa, en un mercado en el que las máquinas actuales están muy equiparadas con respecto a la tecnología que incorporan. “El factor diferencial es el distribuidor. Por eso, nosotros los preparamos. Se actualizan permanentemente porque ustedes necesitan a los mejores distribuidores. En la actualidad también están disponibles herramientas como JDLink, que ayuda a los profesionales para ofrecerles una mejor atención”.

FlexDraper, de 30 a 45 pies; convencionales de 16 a 35 pies; y cabezales maiceros. La fábrica cuenta con 1.780 funcionarios contratados. Si se incluye a los que prestan servicios en forma tercerizada, el número de personas que trabajan diariamente en el lugar llega a 2.200. “Estas personas son muy jóvenes, con un promedio de edad que se encuentra entre 31 y 40 años”, mencionó Ullmann. Muchos de los operarios de la fábrica son reclutados por John Deere del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (SENAI), institución que forma a jóvenes de 17 a 21 años para trabajar en las industrias de Brasil. “El principal gerente de esta unidad ingresó a John Deere a través de esta escuela hace 33 años”, comentó. La innovación es una de las banderas que enarbola John Deere. Diariamente, la compañía invierte cerca de cuatro millones de dólares a nivel global en el desarrollo de tecnologías, lo que garantiza la continuidad de este negocio, señaló. “Muchas tecnologías en máquinas, en robots, en sistemas, se están incorporando todos los años a esta unidad. Tenemos el orgullo de decir que estamos en una de las fábricas más modernas que tiene John Deere en el mundo”. Además de la tecnología empleada en la fabricación de maquinarias, en la planta se realiza una minuciosa verificación de los insumos que llegan de los proveedores. Se analiza la fuerza y resistencia de los mismos. “Si la pieza no pasa el análisis, todo el lote es devuelto al proveedor”.

Moderna y confortable. Un aspecto muy cuidado por la compañía es el bienestar de sus funcionarios, especialmente de los que realizan las tareas de montaje. La planta dispone de un completo equipamiento automatizado para movimiento y traslado de piezas. La norma en esta unidad permite que una persona pueda levantar objetos de hasta 23 kilogramos. Los equipos de soldadura tienen un sistema de succión de humo, y los soldadores utilizan máscaras especiales para desarrollar sus tareas. Las instalaciones cuentan con aspersores para el control de la temperatura, señaló Rodrigo Pivetta. El gerente de mantenimiento de la unidad comentó que antes de iniciar cada turno se realizan reuniones entre los supervisores y sus respectivos equipos. El objetivo es verificar los principales parámetros que se tienen en la fábrica: la seguridad, la calidad, la productividad, y la entrega.

Recorrido. Durante el recorrido, los visitantes conocieron la línea de ensamblaje de las cosechadoras, las áreas de perforación, corte, doblado, y soldado de chapas. La unidad cuenta con 24 puestos de montaje, la principal es de 370 metros. 18 cortadores láser, y 14 robots soladores complementan el trabajo de los operarios. La capacidad máxima de producción en la fábrica de Horizontina es de 24 cosechadoras por día. Alrededor del 85% de la chapa empleada en la fabricación se produce en Horizontina. El resto es suministrado por proveedores externos. La sobra es totalmente reaprovechada en la planta de fundición

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RevistaCampo

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