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III CONGRESO PARAGUAYO DE SEMILLAS: Recuerdan valor de la semilla

Del 25 al 26 de julio, en el Gran Nobile Hotel de Ciudad del Este, se realizó el III Congreso Paraguayo de Semillas, organizado por la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (Aprosemp), y coorganizado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Vegetal y de Semillas (Senave) y la Asociación Paraguaya de Obtentores Vegetales (Parpov). Este evento, que tuvo su primera edición en el 2015, es una plataforma empleada para la difusión de innovaciones relacionadas a la cadena de producción de semillas.

Con el lema “Ñañemity, Topu’ã Paraguay” se realizó la tercera edición del congreso, con el objetivo de intercambiar conocimientos y actualización tecnológica. El evento busca fortalecer a los actores de la cadena de producción de los sectores público y privado, afirmó el Ing. Hugo Acosta, presidente de la Aprosemp. “Busca instalar o concientizar que la semilla es el insumo madre del sector agrícola, y que la utilización de semillas certificadas traerá beneficios a toda la cadena”, manifestó durante la apertura del foro anual.

Desde su primera edición, el principal objetivo de este encuentro es trasmitir la situación del sector semillero. Acosta señaló que la agricultura atraviesa por una difícil etapa en el país, lo que se traduce en una baja utilización de semillas certificadas. El evento sirvió de plataforma para la discusión de este escenario, con la participación de expositores nacionales e internacionales de amplia trayectoria.

Paraguay pudo posicionarse entre los mejores productores de granos, principalmente soja y maíz, a nivel global. Acosta señaló que el sector semillero tuvo un aporte importante en este logro, con la introducción de biotecnología de vanguardia y genética de alto rendimiento que llegaron a manos del agricultor a través de las semillas y las empresas semilleras que operan localmente.

Por otra parte, señaló que la modernización de las normativas legales relacionadas al sector semillero es impostergable, de manera a lograr un equilibrio para este segmento en específico, y para toda la cadena productiva. Aclaró que no buscan la prohibición del uso de semillas propias. “El productor tiene derecho a hacer el uso propio, pero bajo ciertas condiciones”, sostuvo.

El titular de la Aprosemp destacó la cantidad de personas que participaron en el congreso, principalmente a los estudiantes de carreras afines al sector agropecuario. “Este auditorio está colmado de futuros profesionales del agro, a quienes esperamos llenar todas las expectativas y depositar en sus mentes la semilla para generar más investigaciones y proyectos que encaminen el mejoramiento del sector agrícola y semillero”.

Pascual González, presidente de Parpov, señaló que la semilla tiene un valor intrínseco, ya que contiene trabajos de investigación y genética que representan un aporte sustancial para los productores. Destacó que Paraguay cuenta con las mismas variedades y tecnologías que se emplean en los países vecinos. Además, en la actualidad se cuenta con gente capacitada que trabaja en la industria semillera local.

Al igual que Acosta, señaló que el posicionamiento que tiene actualmente Paraguay en la producción y exportación de granos, soja principalmente, es una satisfacción enorme. Sin embargo, la adopción de semillas certificadas es muy baja en los principales rubros agrícolas del país.

A pesar de la situación actual, destacó que los productores de semillas incorporan las más avanzadas tecnologías para el sector y cuentan plantas de primer nivel. Entre las innovaciones, señaló que el tratamiento industrial es uno de los principales focos de inversión en la actualidad. “El productor de semilla procura, trabaja, e invierte para tener disponible una semilla de valor inestimable para el agricultor”, agregó.

El titular del Senave, Ing. Agr. Rodrigo González, valoró la articulación que existe actualmente entre los sectores público, privado y la academia. Señaló que es la forma de construir un país sólido y próspero, con desarrollo sostenido. “Estamos construyendo confianza desde el Senave. Como servidores públicos, estamos para buscar el equilibrio, para buscar la justicia”, expresó.

Uso de semillas certificadas

La principal preocupación que tiene el sector es el bajo uso de semillas certificadas. En soja, que es el principal rubro de la agricultura, el porcentaje estaría en torno al 30%. Es decir, se estima que el 70% de la superficie destinada a este cultivo se cubre con semillas de uso propio y/o de la cual el origen no es reconocido legalmente. Otros renglones importantes, como el maíz, el arroz, y el trigo, se encuentran en situaciones similares en lo referente a la adopción de semillas certificadas.

“Yo estoy llegando a la conclusión que la baja utilización de semillas certificadas se debe a un problema cultural. El productor puede dejar semillas para su uso, pero no puede comercializar. Si lo hace, se convierte en una actividad ilegal, una competencia desleal para las empresas que trabajamos legalmente”.

La presentación que ofreció la Dra. Jadiyi Torales, directora de la Dirección de Semillas (DISE) del Senave, ilustra la situación en la que se encuentra actualmente el sector. El proceso de producción de semillas en Paraguay se basa en la Ley N°385/94 “De Protección de Semillas y Protección de Cultivares”, que regula tanto la producción como el comercio de semillas.

Para poder comercializar una variedad determinada, primeramente deberá ser inscripta en el Registro Nacional de Variedades Protegidas y en el Registro Nacional de Variedades Comerciales. Para la venta se establecen requisitos específicos de precintado, envasado y etiquetado.

Las principales especies de semillas producidas en Paraguay son: soja, trigo, maíz, arroz, sésamo, forrajeras, canola, y algodón. En forma general, el promedio de la tasa de utilización de semillas certificadas es del 49,3%, según un cuadro que se incluye en la presentación de Torales, que cita como fuente a la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el MAG, y la dirección a su cargo. La cifra tiene como referencia el periodo 2017-2018.

Advierte además que la reproducción o la compra de semillas o plantas ilegales, como el reempleo de granos para siembra sin aplicar los derechos de propiedad intelectual, amenazan la investigación y comprometen el futuro de la agricultura paraguaya. Igualmente, señala a la inexistencia de controles sanitarios como un posible foco de transmisión de enfermedades.

Trabajos de investigación ligados a la semilla

En paralelo al congreso se desarrolló la tercera Expo Semillas y la Expo Ciencia y Tecnología de Semillas del País. En este espacio se presentaron trabajos científicos realizados por diversas facultades de agronomías de Paraguay, como también de entidades públicas.

El Prof. Dr. Líder Ayala, catedrático de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y miembro del Comité Científico de la Tercera Expo Ciencia y Tecnología de Semillas del país, comentó que este año se presentaron 71 resúmenes de investigaciones científicas ligadas al sector semillero. Los principales temas explorados tienen que ver con el análisis, la calidad, la productividad, y la tecnología.

Ayala señaló que el semillero representa un pequeño sector del agro nacional. Sin embargo, al identificar a las semillas como un insumo estratégico para el desarrollo de la agricultura y la ganadería del país, su impacto es realmente alto. “Usamos este espacio para dar a conocer los trabajos de investigación, los resultados, y sobre todo el impacto que producen estas investigaciones que estamos realizando”, explicó.

Mencionó que las investigaciones científicas en el ámbito semillero tuvieron un despegue importante en los últimos años. Este despunte se dio, principalmente, por el mejoramiento del equipo de investigadores y profesores de las universidades públicas y privadas. “Que se presenten 71 trabajos es algo inédito para nuestro país”, señaló.

Los rubros más explorados son los de la agricultura empresarial, con resultados en soja, maíz, y trigo. Sin embargo, los renglones desarrollados por la agricultura familiar, como el sésamo, las hortalizas, también son focos de investigación en el sector académico. Se buscan obtener informaciones que generen soluciones para los problemas que afectan a la productividad o la calidad del producto originado de la agricultura y la ganadería.

Laboratorio de semillas de la UNA

La Facultad de Ciencias Agrarias de la UNA cuenta, dese hace varios años, con un laboratorio orientado al análisis de semillas agrícolas y forrajeras. Además de cumplir su objetivo en el ámbito académico, este se encuentra disponible para prestar servicios a los sectores comercial y de investigación.

La Ing. Agr. Yesmina Lezcano, encargada del laboratorio de semillas, comentó que realizan análisis de rutina, donde evalúan el poder germinativo, la pureza física o la humead de la semilla. Igualmente, en el lugar realizan el test de tetrazolio, para valorar el vigor, entre otras pruebas.

Uno de los segmentos en el que se tiene actualmente inconvenientes es el de semillas forrajeras. La Ing. Pamela Peña, responsable de analizar estas semillas en el laboratorio, señaló que se observan problemas relacionados principalmente a la calidad. Mencionó además que existe disparidad entre laboratorios en el uso de la metodología.

Los análisis de calidad realizados en el laboratorio de la UNA están basados en la metodología del ISTA (por las siglas de International Seed Testing Association). Sin embargo, otras evaluaciones se rigen por las reglas brasileras, mencionó. “Ahí es donde chocamos muchas veces con algunos laboratorios, especialmente en el Chaco, que es una zona muy productiva, principalmente para Panicum Maximum”.

Señaló que se debe buscar la unificación de criterios, a través de una mesa de diálogo entre laboratorios y, principalmente, las empresas que se dedican a la comercialización de semillas forrajeras en el país. “Nosotros queremos ayudar al productor, para que pueda tener un buen resultado”.

Legislación adaptada a los avances tecnológicos

El Ing. Agr. Luis González, presidente del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), abrió del circuito de charlas. Disertó sobre la aplicación de las políticas públicas en materia de semillas en Paraguay. Describió el proceso de gestión de la institución a su cargo y las innovaciones organizacionales que esta implementa desde el año pasado. También señaló la necesidad de adaptar la Ley 385/94 a los avances tecnológicos actuales.

Entre las innovaciones mencionadas por el titular del Senave se encuentra el establecimiento de una mesa permanente de estudios de normativas. Esta tiene por objetivo la revisión de las normativas vigentes en la institución, y en el caso de necesidad, trabajar en la redacción de modificación o actualización de las mismas para satisfacer la demanda de los usuarios de la institución. “Acorde a la necesidad de estudios de normativas, ya sea nuevas o modificadas, se van viendo cuáles son prioritarias y se elabora un cronograma para hacer de una manera más institucionalizada, más participativa”, explicó.

Para tratar temas específicos al área de semillas se creó la Mesa de Trabajo de Producción y Comercio de Semillas. La misma está integrada por representantes de la Aprosemp, Parpov, y del Senave. Dentro de esta se abordan temas como la producción y el comercio ilegal de semillas, la modificación de la Ley 385/94 “De Semillas y Protección de Cultivares”, y la informatización de los procesos de certificación de semillas y otros servicios de la Dirección de Semillas (DISE).

Con respecto a la Ley 385/94, González mencionó que amerita su revisión y modernización, principalmente por los avances tecnológicos que se dieron desde su puesta en vigencia, en el año 1994. Sin embargo, señaló que algunos sectores son contrarios a su modificación. “Hay algunos actores que no están de acuerdo con que se revise, por lo que no participan en los espacios de diálogo.

Actualmente el Senave lidera un grupo de trabajo que estudia y analiza un proyecto para modificar y adaptar la actual legislación a los avances tecnológicos. El mismo está compuesto por representantes de la Universidad Nacional de Asunción, la Universidad Nacional del Este, Aprosemp, Parpov, la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), y el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA).

González señalo que es necesario continuar con las conversaciones y llegar a un consenso. Aclaró que la intención no es beneficiar o perjudicar a un determinado sector mediante la modificación de una ley, sino más bien se busca equilibrar la balanza. “No puede ser que uno solo quiera tirar agua hacia su molino”, expresó.

También mencionó que el Senave fomenta y apoya la producción de semillas de autoconsumo para pequeños productores agrícolas, a través de un acuerdo de cooperación entre la institución, el IPTA, el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), y la Coordinadora Agrícola del Paraguay de Pequeños Productores Rurales (CAP PPR).

Mejoramiento vegetal por edición génica

La Dra. Gabriela Levitus, de Argenbio, compartió con los presentes los avances que existen en edición génica en el contexto de mejoramiento vegetal. Explicó que es una herramienta muy poderosa e interesante, que permite introducir cambios en el ADN de las plantas de una manera muy precisa.

La edición génica, técnica que se encuentra enmarcada dentro del conjunto conocido con Nuevas Técnicas de Mejoramiento (NBTs por sus siglas en inglés), ofrece la posibilidad de anular genes e introducir cambios específicos en determinados lugares del genoma de la planta.

Si bien las NBTs son muy variadas, todas tienen en común la posibilidad de provocar estos cambios de manera muy precisa. Aumentan la eficiencia del proceso de mejoramiento y evitan los posibles efectos no intencionales del mejoramiento convencional.

A nivel global existe un gran número de desarrollos que utiliza la edición génica. Algunos se encuentran en etapas muy avanzadas y abarcan cultivos como el arroz, el trigo, la soja, hortalizas, y frutas. Estos trabajos se enfocan en varias características, especialmente en el incremento del valor nutricional y en el mejoramiento de la tolerancia a enfermedades de los cultivos.

La edición génica permite realizar cambios muy precisos en el ADN, lo que hace posible llegar a fenotipos muy interesantes, señaló la investigadora. Por ejemplo, mediante esta tecnología se puede mejorar la composición de almidón o aceites de ciertas especies vegetales. Es decir, abre la oportunidad de interferir en aspectos relacionados a la calidad de productos. Igualmente, con la herramienta se logra mejoras agronómicas. Mencionó la resistencia a enfermedades, particularmente hongos y bacterias; y a estrés abióticos, como la sequía, la salinidad y las altas temperaturas.

Con la edición genética se puede obtener un transgénico, explicó. Es decir, la técnica permite introducir genes de otros organismos como también realizar cambios que no requieran de la transgénesis. “Hay cosas que no se pueden obtener sin incluir otros genes, como la resistencia a insectos. Son dos técnicas que se pueden complementar para el bien del mejoramiento genético”.

Todavía no existe mucha referencia a campo que provenga de la edición génica. En la actualidad solo se tiene un ejemplo comercial, una soja de alto oleico en Estados Unidos. Sin embargo, esta tecnología tiene un alto potencial para la generación de variedades con diferentes características. Su empleo se puede realizar de manera bastante simple, precisa, y poco invasiva. Si bien no llega para reemplazar a la transgénesis, algunos cambios que se realizaban mediante esta herramienta, actualmente podrían llevarse a cabo con la edición génica.

Su desarrollo, desde el punto de vista institucional, tanto del sector público como privado, se encuentra bastante avanzado. “Creo que no falta nada para su desarrollo en el campo. Es solo cuestión de respetar los tiempos de la ciencia y de la tecnología. Se está mirando desde todos los lugares con mucha atención. Estamos viendo incluso que los gobiernos y los entes regulatorios están reaccionando muy favorablemente para permitir que esta tecnología se incorpore rápidamente a las variedades vegetales”.

Levitus señaló que más allá de las discusiones técnicas sobre la edición génica, las conversaciones se enfocan actualmente en la regulación de los productos generados mediante esta herramienta de mejoramiento. Desde el ámbito científico señalan que no requieren de medidas especiales, ya que los cambios generados mediante la esta técnica son de igual tipo y magnitud que los surgidos espontáneamente en la evolución o los que se dan por mejoramiento convencional. Por lo tanto, no presentaría riesgos especiales.

Achaparramiento en maíz

El Ing. Agr. Felipe Manfron, de CortevaAgriscience, habló sobre el achaparramiento en maíz, enfermedad que ocasiona muchos daños en la producción del cereal. Dio a conocer los síntomas de esta afección y explicó las características de la cigarrita, vector de transmisión de esta enfermedad.

El crecimiento de la producción de maíz se encuentra con un sostenido crecimiento, ya que tiene un rol relevante como insumo del complejo agroindustrial. Sin embargo, ciertos aspectos que vienen con este avance generan inconvenientes. La tecnificación e intensificación del cultivo trae consigo perdida de la estacionalidad del rubro. La expansión de la frontera agrícola, la ampliación de la ventana de siembra, la baja adopción de la rotación de cultivos,el uso de la biotecnología Bt, son igualmente factores que provocan modificaciones en la dinámica poblacional de las plagas y enfermedades, señaló.

Entre los problemas fitosanitarios que afectan al cultivo de maíz, el achaparramiento viene con un gran crecimiento en los últimos años. Esta enfermedad puede darse en el 100% de las plantas de un cultivo, lo que finalmente de traduce en enormes pérdidas para el productor. “El perjuicio que ocasiona esta enfermedad puede ir del 5% a más del 90%. Incluso puede ocasionar la pérdida total del cultivo”.

El vector de la transmisión de esta enfermedad es la cigarrita del maíz (Dalbulus maidis). Este insecto tiene un elevado potencial biótico y es de fácil dispersión. Con ayuda del viento, puede llegar a trasladarse a una distancia de hasta 100 kilómetros, explicó. El adulto llega a vivir hasta 45 días posterior a su ciclo biológico, que dura entre 23 y 27 días.

El ciclo biológico de esta plaga es altamente sensible a los cambios de temperatura, siendo entre 26 °C y 32 °C la ideal para la eclosión. La enfermedad no se trasmite entre cigarritas. El insecto debe alimentarse de una planta afectada para adquirirla y posteriormente dispersar el mal.

La transmisión por semillas tampoco existe. Es decir, la planta puede adquirir la enfermedad pero no la transmite a las semillas. “La transmisión se da única y exclusivamente por el vector infectado. La infección ocurre en los estadios iniciales del desarrollo de las plántulas de maíz”.

Las plantas infectadas manifiestan debilitamiento. Se puede dar la proliferación de espigas deformadas, granos pequeños, muerte precoz, tumbamiento, entre otros. Los síntomas aparecen entre las semanas 4 y 7 dias después de haber adquirido la infección, aunque puede variar de acuerdo a ciertos factores.

Al considerar el difícil control químico, tanto del insecto vector como del patógeno, la opción recomendada es el manejo integrado de la enfermedad. Es necesario implementar acciones preventivas, con el objetivo de reducir la fuente de inoculación y mantener bajos niveles poblacionales de la cigarrita. Para ello es muy importante identificar correctamente y conocer la biología de esta plaga, lo que lleva a comprender la adaptabilidad del vector.

Entre las recomendaciones para realizar un manejo integrado de esta enfermedad, se encuentran: la eliminación de puentes verdes, el monitoreo constante del cultivo, desde la germinación hasta el florecimiento, el tratamiento de semillas, el uso sistemático de insecticidas en caso de ser necesario, la elección del material genético a ser plantado, y quedar atento a la alta población del vector.

Semillas de soja para alto rendimiento

Fabiano de Jesús, gerente de desarrollo de Agrofértil, disertó sobre el manejo de la fisiología y la calidad de semillas de soja para altos rendimientos. Explicó el proceso de la producción semillera, desde su puesta en el campo hasta el momento en que llega a manos del productor. Señaló el vigor como factor determinante en la producción final y destacó la seguridad que ofrece actualmente el tratamiento industrial.

Durante su presentación enfatizó que los altos rendimientos agrícolas se obtienen si las condiciones son favorables en todas las etapas del cultivo. Por lo tanto, el uso de semillas con calidad genética, física y biológica, proporciona una mayor posibilidad de alcanzar este objetivo.

Varios son los factores a tener en cuenta para alcanzar los altos rendimientos. El tiempo de siembra para una determinada región, la elección de cultivares más adaptados, el uso de densidades adecuadas para cada variedad son solo algunos. Los cuidados del cultivo, como el control de malezas, plagas y enfermedades reducen la posibilidad de pérdidas del potencial productivo.

La calidad física, fisiológica y sanitaria de la semilla es fundamental para permitir que esta especie exprese todo su potencial productivo. “En pocas palabras, el uso de semillas de alta calidad hace posible el éxito de la producción”, expresó.

Las semillas de calidad ofrecen una serie de características, entre las que se encuentran los atributos fisiológicos. Es decir, la germinación y el vigor. El vigor se determina al exponer a la semilla a una condición desfavorable, explicó. “La semilla de alto vigor se traduce en un mayor rendimiento final. Actualmente, Agrofértil comercializa en el mercado semillas que superan el 85% de vigor”, añadió.

De Jesús señaló que el vigor y el desarrollo inicial del cultivo están íntimamente relacionados. Ante la necesidad de ser más productivos, cada semilla debe ser analizada en forma independiente, para de esta forma entregar un producto de calidad al agricultor. “Con el correr de los años el productor va a comprar semillas por granos, y no por bolsas”, adelantó.

Otro de los puntos que tocó en su charla fue el tratamiento industrial, al que calificó como un seguro de vida para la semilla. Mencionó que actualmente existe una avanzada profesionalización al respecto, se cuenta con máquinas específicas para realizar el tratamiento. De esta forma se puede ofrecer una cobertura uniforme, con defensivos, nutrientes e inoculantes. “En contrapartida, todavía tenemos en el mercado el tratamiento casero, donde se expone a las personas a contaminantes y además tiene una variación grande de dosis por semilla, caso no tengas en un equipo adecuado y bien regulado para el tratamiento”.

El tratamiento industrial, además de controlar patógenos importantes transmitidos por la semilla, es una práctica eficiente para asegurar poblaciones de plantas adecuadas cuando las condiciones durante la siembra se presentan desfavorables para la germinación de la soja.

El valor de la semilla

La semilla, como materia prima fundamental en el sistema de producción, fue el tema enfocado por el Dr. Silmar Teichert Peske, profesor jubilado de la Universidad de Pelotas y reconocido investigador. Durante su charla, explicó las características que debe reunir una semilla de calidad. También habló sobre la capacidad que se requiere para su obtención, y de las tecnologías que actualmente están disponibles.

El éxito de cultivos como soja, maíz, trigo, o arroz, se sustenta en las decisiones diarias del agricultor. Los que logran sus objetivos son aquellos que adoptan las innovaciones tecnológicas de forma eficiente, que emplean correctamente insumos y materia prima de alta calidad.

En una buena gestión se considera a la semilla como una materia prima de la producción agrícola y no como un insumo más, señaló el investigador. “La semilla es el factor principal. Sin ella, el abono, los agroquímicos, entre otros insumos, no sirven de nada”, expresó.

Sin embargo, obtener un producto de calidad exige el trabajo especializado que desempeña el productor de semillas. Es decir, requiere de una persona que pueda identificar el momento de cosecha, que sabe cómo secar, que conoce los métodos de limpieza, clasificación, y almacenaje. Este profesional además debe realizar las pruebas de germinación, vigor, e interpretar todos estos resultados. “Se necesita de gente especializada, que Paraguay tiene. La Aprosemp tiene el conocimiento para ofrecer al agricultor estas semillas de alta calidad”.

De las características de una semilla de calidad destacó, principalmente, el vigor. Este es un factor fundamental, que representa un gran diferencial en el cultivo. Por ello, recomendó optar por semillas de calidad, ya que es una forma de llegar a productividades más elevadas en el campo.

Hizo mención a investigaciones que evidencian el diferencial productivo que otorgan las semillas de alto vigor. En el caso de la soja puede llegar incluso hasta el 30%, si se compara una parcela sembrada 100% con semillas de alto vigor con otra en la que se cultivó netamente semillas de bajo vigor.

Mencionó que el tratamiento industrial representa una evolución tecnológica, ya que hace posible el correcto desempeño de la semilla en el campo. Explicó que este tipo de procedimiento requiere de equipamientos especiales y gente entrenada. “Evidentemente tiene su costo, pero garantiza el stand en el campo, y el agricultor se ve íntegramente compensado”.

Además del tratamiento industrial, señaló que otras grandes innovaciones tecnológicas en semillas se encuentran disponibles en la actualidad. La rastreabilidad, el secado, la comercialización por número, y los grandes avances en biotecnología, que confieren resistencia a insectos y tolerancia a herbicidas, son algunas de ellas.

La calidad de la semilla, ya sea genética o fisiológica, como factor de producción es incuestionable por los beneficios que proporciona y el costo que tiene. “La semilla no tiene costo, tiene valor”, concluyó.

Field View, la plataforma digital de Bayer

El Ing. Agr. Benjamín Amarilla, asesor comercial de Bayer Paraguay y responsable de Field View, presentó la plataforma virtual y explicó los beneficios que otorga a la agricultura. En pocas palabras, señaló que facilita al productor sus operaciones a campo. Permite recolectar, procesar y mostrar informes de los datos que se generan en una parcela productiva, en tiempo real.

La plataforma de análisis digital de la multinacional alemana permite al productor acceder a un diagnóstico de las acciones en el campo, en el momento en que ocurren. Es decir, le brinda la oportunidad de tomar decisiones instantáneamente para poder corregir una determinada práctica incorrecta. “En definitiva, permite al productor un mayor índice de productividad en el campo al corregir errores que estaban atentando en su productividad”.

La plataforma puede ser empleada durante todo el ciclo del cultivo. Es decir, su uso es apto para máquinas de siembra, para equipos de aplicación de fertilizante a tasa variable, para caladoras, picadoras forrajeras, pulverizadoras autopropulsadas, y especialmente para cosechadoras.

Uno de los puntos fuertes de esta plataforma es su compatibilidad con las diversas marcas de maquinarias agrícolas que están disponibles en el mercado. Aclaró, igualmente, que esto dependerá de la antigüedad del modelo. Los equipos de última generación son compatibles con Field View. “Es una plataforma abierta, y actualmente es la única en el mundo que tenga tanta compatibilidad con las diferentes marcas de maquinarias, de controladores de siembra, de monitores de siembra o de cosecha que existan en el mercado”.

Al ser una plataforma abierta, a Field View se puede sumar datos de estaciones meteorológicas, o cargar mapas de suelo de varios años atrás. Por lo tanto, ofrece flexibilidad para relacionarse con otras herramientas que actualmente están disponibles para el productor agrícola.

Para que la plataforma pueda acceder a los datos que se generan, se instala un artefacto a la máquina. Este condensa la información y lo transmite, vía Bluetooth, a un dispositivo que tenga instalada la aplicación Field View. El programa se encarga de analizar todos los datos y posteriormente genera el reporte, explicó. “Y en una tercera instancia, incluso puede llegar a brindar recomendaciones”.

El productor que esté interesado en acceder a la plataforma debe crear una cuenta en el sitio web de Field View. Están disponibles servicios gratuitos y otros de suscripción. El dispositivo empleado para levantar los datos tiene un costo por unidad, y posterior a su instalación en la máquina, se puede iniciar con el mapeo y lectura de la parcela.

Esta tecnología se encuentra en una etapa pre-comercial en Paraguay. Sin embargo, a nivel global es una plataforma ampliamente utilizada, que lidera su segmento, aseguró Amarilla. Unas 25 millones de hectáreas mapeadas se encuentran actualmente bajo Fiel View, con una fuerte presencia en Estados Unidos y Canadá, países en los que su lanzamiento se realizó hace ya varios años. “Estamos hablando de 25.000 productores, en todo el mundo, que están suscriptos a la plataforma, quienes hacen uso y se benefician de ella”.

El ingeniero señaló que este tipo de tecnologías forman parte de una clara tendencia del mercado dentro del proceso de tecnificación de los productores. La ciencia de datos, cuya implementación en la agricultura se encuentra aún en una fase inicial, busca incrementar la eficacia de los recursos y disminuir el impacto sobre el medio ambiente. El uso de plataformas virtuales, que sean capaces de analizar datos y presentar en forma visual los aspectos que pueden ser mejorados en el campo, permite llegar a niveles óptimos de eficiencia y productividad.

GPSA difundió sus ofertas para el segmento semillero

La firma participó en el III Congreso Paraguayo de Semillas, donde tuvo la intención de difundir la presencia que tiene en el segmento semillero, donde se encuentra consolidada y con un crecimiento constante.

Flavio Bartzen, gerente de semillas de GPSA, recordó que la empresa distribuye semilla de arroz, trigo y soja. La firma tiene instalada su planta semillera en el departamento de Caaguazú, donde dispone una infraestructura dotada de tecnologías avanzadas.

GPSA comercializa por año cerca de 115.000 bolsas de semillas de soja; 30.000 bolsas de semillas de arroz; y unas 40.000 bolsas de semillas de trigo. Bartzen señaló que trabajan con las mejores variedades que se encuentra disponibles en el mercado paraguayo. Multiplica genética de soja de obtentores como Nidera, Monsoy, Don Mario, entre otras. “Estamos con un crecimiento constante y estable. Venimos creciendo cada año, y la idea es continuar con esa dinámica”.

Corteva difundió las marcas de maíz presentes en el mercado

La multinacional marcó presencia en el evento, donde difundió las tres marcas de semillas de maíz que están presentes en el mercado paraguayo. Ariel Monzón, gerente de marketing de semillas de Corteva, señaló que los híbridos de la compañía tienen una excelente aceptación en el país, especialmente porque muestran un comportamiento a campo acorde a lo que espera el productor.

Corteva tiene una fuerte presencia en el mercado paraguayo en el segmento de semillas de maíz, con las marcas Pioneer, Nord y Brevant. Los híbridos de la compañía se encuentran en la punta en lo referente a volumen de ventas, mencionó Monzón. Nombró algunos de los materiales más destacados que tienen actualmente para los productores locales. Uno de ellos es el 30A37, que está disponibles en versiones Power Core y Power Core Ultra. También citó el Pioneer 4285, que al igual que el anterior está orientado a la producción de granos. “Trabajamos con híbridos de alto rendimiento para la producción de granos”, resaltó.

Monzón comentó además sobre la importancia de invertir en semillas que incorporan tecnologías, ya que permite obtener rendimientos superiores en el momento de cosecha. Por otra parte, recomendó seguir las indicaciones establecidas para cada híbrido. “La inversión en la semilla será siempre necesaria, porque es la fuente de poder generar rendimientos. Claro, no se deben descuidar los cuidados culturales”.

Acompañamiento habitual

Agrofértil difundió su trabajo en el segmento semillero. Devanir Ribeiro, gerente de marketing de la empresa, señaló la importancia de contar con semillas de calidad para obtener rendimientos superlativos en la agricultura. Señaló que la firma acostumbra a brindar su apoyo a este tipo de eventos, en los que se discuten aspectos para mejorar la producción agrícola del país.

La empresa distribuye en Paraguay semillas para el cultivo de soja, maíz, y trigo, tres de los rubros más importantes de la agricultura nacional. Ribeiro expresó que la semilla de calidad es primordial dentro de esta actividad. “Sabemos que no sirve de nada todas las investigaciones, si no se cuenta con una semilla de calidad. La productividad está directamente relacionada a una semilla de calidad”.

Varios son los aspectos que se tienen en cuenta para definir una semilla de calidad. El poder germinativo y el vigor son dos de las principales características que buscan las empresas semilleras. Ribeiro señaló que el tratamiento industrial que se realiza, con el objetivo de proteger contra hongos y plagas, es actualmente una herramienta de gran utilidad para el productor. “Pero, una semilla de calidad está principalmente relacionada al vigor y la germinación. Ese es el gran objetivo de la empresa, el poder entregar a los agricultores una semilla que pueda dar una buena germinación, que permita una buena producción”.

La firma dispone de un amplio portafolio de variedades de soja, para atender las distintas exigencias de la agricultura local. También distribuye la marca de semillas de maíz Agroeste desde hace seis años. “En lo referente a la participación de mercado. Agrofértil es uno de los lideres”, señaló Ribeiro.

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RevistaCampo

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