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Soja en grano a la Argentina

Luego de unos primeros meses que daban la posibilidad de pensar que el 2018 podría ser positivo para la industria procesadora de oleaginosas en Paraguay, los cambios en las reglas para el sector y la falta de cumplimiento de leyes vigentes en materia tributaria generaron una situación de incertidumbre que dificulta sobre manera el desarrollo de las operaciones actuales y lo que se viene a futuro. Un nuevo elemento que genera incertidumbre para las inversiones –en todos los sectores-, es el nuevo debate que se abre sobre una reforma tributaria, de la cual todos estamos expectantes y con ánimo de construir a través del diálogo con el Gobierno, las mejores condiciones para el desarrollo, es lo que la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) compartió en su boletín mensual a noviembre.

En sus comentarios ­finales se sostiene que la situación negativa a nivel interno se vio potenciada por los desafíos de una fuerte demanda de granos por parte de las industrias de otros países, donde destacó la Argentina, que ya se llevó más de 4 millones de toneladas de soja paraguaya, unas 500 mil toneladas más de las que serían procesadas este año por las industrias nacionales. Esto sumado a la falta de una política industrial clara en Paraguay, que permita a las ­firmas nacionales trabajar con previsibilidad y competir en igualdad de condiciones con las industrias de otros países, que protegen su sector transformador con diversos mecanismos, llevaron a que el flujo de salida de soja en estado natural solamente hacia la Argentina supere todos los registros históricos de intercambio de soja entre ambos países.

“Datos como este deben llamar a una seria reflexión sobre el modelo de país que buscamos construir, deseamos realmente convertirnos en una referencia a nivel global en la producción y exportación de alimentos con alto nivel de valor agregado o consideramos que el modelo actual de exportar productos en estado natural es suficiente para apuntar hacia el desarrollo económico sostenible. Pero para analizar ambas posibilidades se debe considerar que la historia de las economías que hoy son referencias a nivel global tiene como tema común la consolidación de algún sector industrial (en algunos casos varios sectores), que sirvieron de base o sostén para el desarrollo económico general. En nuestro país, el procesamiento de oleaginosas tiene, gracias a sus ventajas comparativas, quizá las mayores posibilidades de convertirse en un sector como el descripto anteriormente. Con lo que, si decidimos apuntar a un modelo de país industrial, deberíamos apuntar a fortalecer y no debilitar la cadena productiva de las oleaginosas”, concluyó el boletín.

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RevistaCampo

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