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Últimas paradas del recorrido Ranpar

La gira por Brasil continuó por el estado de Río Grande del Sur y la comitiva paraguaya visitó otras dos fábricas que son representadas en Paraguay por Ranpar. El 8 de noviembre fue recibida en la casa matriz de Rodo Vale, en la ciudad de Lajeado. Y un día después fue Haramaq, quien abrió las puertas de su planta industrial ubicada en el municipio de Sertão, que fue la última parada antes del viaje de regreso a territorio paraguayo.

En la casa matriz de RodoVale la comitiva fue recibida por Ivanir Pedro Klunk, gerente industrial de la empresa. Durante el breve recorrido por la instalación, mostró algunos de los procesos de producción de las líneas de carretas que comercializa esta marca en Brasil y otros países de la región.

Si bien RodoVale tiene 33 años de existencia, su actividad como fabricante de implementos para el sector de transporte comenzó en el año 2000. Anteriormente, se orientaba netamente a la prestación de servicios para dicho segmento. “Actualmente, la producción de implementos es el principal negocio de la empresa. Y como pudimos ver durante la visita, todavía mantiene su trabajo de servicio para los clientes que circulan en la región y por todo el país”.

En la planta industrial de RodoVale se produce una amplia gama de implementos, como carretas graneleras, semirremolques, carrocerías de piso móvil, carrocerías especiales para el traslado de vísceras, carretas para el transporte de gas, entre muchos otros productos, comentó. De los productos que llegan a Paraguay, destacó la línea de piso móvil, carretas graneleras, tanques, y la gama carga todo.

La ­ firma emplea a unas 160 personas, y actualmente se encuentra en una fase de ampliación de su equipo de colaboradores. Cuenta con un departamento de ingeniería que se encarga de todo el proceso de modelaje de productos. “Estamos investigando, realizando mejorías en los productos que ya tenemos, y realizando nuevos proyectos”, señaló el gerente industrial.

En relación a la capacidad de producción de la empresa, Klunk comentó que toman como parámetro los implementos de mayor tamaño, ya que la línea de productos de RodoVale es muy amplia. “Actualmente tenemos una capacidad de 40 productos de gran tamaño por mes. Hoy día estamos trabajando con el 90% de nuestra capacidad”.

Klunk destacó el trabajo de Ranpar en el mercado paraguayo, empresa que representa a la marca hace un año y medio. Señaló que la empresa tiene una visión muy optimista hacia Paraguay, ya que es un país que muestra un crecimiento sostenido. “Por otra parte, nosotros tenemos productos que están dentro del per­ l que se utiliza en este mercado. Nosotros tuvimos que hacer un modelaje de productos para Paraguay, porque las medidas brasileras son diferentes”, explicó.

Además de tener presencia en todo el mercado brasilero y en Paraguay, los productos de RodoVale son comercializados en Uruguay, Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, Venezuela, y República Dominicana. “RodoVale es una empresa que todavía tiene mucho por crecer. Pretendemos instalar otra planta en el centro de Brasil para poder atender el nordeste del país, pero ya sería un proyecto a largo plazo”.

De productores para productores

La planta industrial de Haramaq, ubicada en Sertão, fue la última parada de una experiencia enriquecedora. Ésta empresa nació hace poco menos de veinte años, ante la necesidad de ganar e­ficiencia en la producción pecuaria en esta zona del estado de Rio Grande del Sur.

La empresa abrió sus puertas y dio a conocer todo el proceso de producción que se realiza en el lugar. Instalada al Norte de Río Grande del Sur, en la ciudad de Sertão, Haramaq produce actualmente una gama de implementos enfocados especialmente a la producción ganadera. Mediante Ranpar, su representante exclusivo para el mercado paraguayo, la línea de equipos de esta joven industria comenzó a ganar presencia en Paraguay desde hace poco más de un año.

De ser básicamente una montadora de implementos en sus inicios, hace ya dieciséis años, actualmente Haramaq realiza prácticamente todos los procesos de producción dentro de su planta industrial. La fábrica está equipada con instrumentos de precisión altamente automatizados, lo que reduce al mínimo las equivocaciones y garantiza la calidad ­final del producto que llega a manos del productor.

A diferencia de otras empresas, que se dedican a la producción de implementos de usos ocasionales, los equipos fabricados por Haramaq son empleados en forma diaria, y en algunos casos más de dos veces por jornada. Este es un detalle de gran incidencia en todo el funcionamiento de la planta industrial, menciona Elisandro De Souza, gerente comercial de la firma, quien acompañó a los visitantes durante todo el recorrido. “Podemos mantener a los funcionarios, mantener el equipo con una facturación constante. Es una línea de implementos que nos da esa ventaja”, explica.

En contrapartida, al ser un producto de uso cotidiano estos implementos exigen un servicio de posventa de mayor calidad, con técnicos que acompañen constantemente a los usuarios y piezas de repuestos a disposición. Éste es un factor indispensable, que desde Haramaq consideran como una de las claves del negocio y lo canalizan con la importancia que requiere.

Si bien Haramaq es una fábrica relativamente novel en su segmento, ya pudo ganar su espacio en el amplio mercado de Brasil. La marca incluso logró traspasar las fronteras brasileras y posicionarse en América Latina. Paraguay, país con una larga tradición ganadera, se transformó en uno de sus principales destinos en menos de dos años. Su línea de mezcladores, tanto horizontales como verticales, logró una buena aceptación en este corto periodo de tiempo.

Credibilidad, la base del crecimiento de Haramaq. Antes de iniciar el recorrido por la planta industrial, De Souza dio una breve reseña histórica de la compañía. Haramaq inició sus actividades con el objetivo de crear un implemento para cortar silaje de avena, que se presentaba como una alternativa económica para complementar la alimentación animal de la región durante el invierno hace casi veinte años. “Entre 1999 y el 2000 la actividad pecuaria no era rentable, principalmente por el elevado costo del silo de maíz. Como resultado de esta situación surgió la idea de emplear silaje de avena, que representaba un costo mucho más bajo”, recuerda.

Para poder cortar el silaje de avena se desarrolló la plataforma Sahara 120, implemento que sigue en el mercado actualmente. Al inicio, este producto fue pensado solamente para ser utilizado en la propiedad de los fundadores de Haramaq, cuyas principales actividades eran la agricultura y la producción de leche. Sin embargo, en el 2002 una compañía de San Paulo mostró interés en ser revendedor de este equipamiento. De esta forma nació la empresa, con un proceso de fabricación prácticamente artesanal, que se dedicaba a producir para otras industrias.

Con el correr de los años, Haramaq amplió su gama de productos. En el 2008 lanzó al mercado la gama de vagones tratadores HQ300 y HQ600, desarrollados para mezclar silaje. Durante el 2011 presentaron la cosechadora de forraje Daily, que en poco tiempo se convirtió en un éxito comercial en el mercado brasilero.

Posteriormente nacían los primeros vagones mezcladores auto cargables fabricados por la empresa, el Supermix 2.0 y el Supermix 3.5. Actualmente, ésta es la principal gama de implementos de Haramaq, con la que lograron el prestigio de la marca y el mayor éxito comercial. Para atender otras necesidades de los productores, también desarrollaron la línea de mezcladores Prohmix. “La empresa tiene 16 años en el mercado de Brasil, es una fábrica relativamente joven. Gracias al empeño y el trabajo de la fábrica y los aliados que tenemos, Haramaq creció mucho. Sin embargo, el principal motivo de nuestro crecimiento es la credibilidad que los clientes depositaron en la empresa”.

Servicio, calidad e innovación. El trabajo de Haramaq está sustentado en tres principales pilares, señaló De Souza. Al desarrollar implementos de uso diario, como son los mezcladores de forraje, el servicio de posventa es fundamental para respaldar el funcionamiento de estos equipos. “Y el servicio no se limita a prestar asistencia para el cliente. Se trata de conseguir lo más rápido posible la pieza que puedan requerir. En Haramaq, si el cliente compra una pieza antes de la 16:00 hs., esa pieza es embarcada en el mismo día. En el caso de Paraguay, por ser un mercado de exportación, demora un poco más por el trámite. Pero nuestro servicio de posventa es lo que nos permitió crecer”.

De Souza recordó que la empresa inició su trayectoria en un segmento que contaba con marcas de más de 45 años en la producción de mezcladores. Sin embargo, Haramaq se comenzó a diferenciar por la calidad de mezcla de los equipos que fabricaba, lo que señaló como el segundo pilar que permitió un crecimiento sostenido a la ­firma. “La línea Supermix tiene una calidad de mezcla muy superior a los equipos de la competencia, tanto en la calidad como el tiempo empleado para la mezcla”.

El último pilar es la innovación constante en la mayoría de los equipos que produce. Mencionó como ejemplo los primeros mezcladores fabricados en Brasil, que eran equipos similares a los empleados en Europa, de excelente calidad pero desarrollados para terrenos muy distintos a los que se tiene en Brasil o Paraguay. “Nosotros creamos un producto, similar al europeo, pero adaptado al terreno brasilero. Para lograr eso se redujo el peso de la máquina, sin cambiar la estructura. Se realizó un revestimiento de acero inoxidable, que le otorga mayor vida útil, a pesar que la máquina sea más liviana”.

La planta industrial. Durante el recorrido por la planta industrial, que duró un poco más de una hora y media, los productores tuvieron la posibilidad de observar los procesos de producción de los implementos fabricados por Haramaq. El itinerario incluyó el depósito de piezas, las áreas de corte, doblado y plegado de chapas, soldado, torno, pintura, y montaje. El gerente comercial de la empresa guío a sus invitados por las instalaciones, y a la vez respondió a todas las consultas surgidas de los visitantes.

La planta industrial cuenta con una super­ficie de 4.500 metros cuadrados, dispone de alta tecnología para los procesos de fabricación. Durante el recorrido se pudo observar equipos de corte láser, tornos de Control Numérico Computarizado (CNC), instrumentación para el doblado y plegado de chapas, entre otros. Las partes que formaran el implemento, luego de pasar un tratamiento previo, reciben la pintura electroestática. Este tipo de acabamiento brinda mayor resistencia al recubrimiento convencional.

Dentro de la planta fabril se realizan todos los procesos, lo que permite a la compañía salir al mercado con precios competitivos. Además hace posible que el control de calidad sea más riguroso, lo que garantiza la calidad de los implementos que se producen, señaló.

De Souza comentó que muchas de las inversiones de la compañía apuntan al fortalecimiento de su planta industrial, con la incorporación constante de tecnología y la capacitación de los funcionarios con el objetivo de reducir al mínimo los errores. “El ser humano es la mejor máquina, pero falla con mucha frecuencia. Muchas veces, hasta los problemas de la casa se trasladan al trabajo, y eso es natural. Por eso tenemos equipos de alta tecnología, lo que nos permite producir equipamientos de calidad”.

La gama de implementos Haramaq se divide en tres líneas bien especí­ficas. La más destacada es la de mezcladores, que cuenta con las series Supermix y Prohmix. La primera corresponde a los equipos horizontales, enfocadas al productor de carne y leche. En la segunda se encuentran las opciones verticales, orientadas especialmente al trabajo en el tambo. Además se encuentran las cosechadoras de forraje Daily; y el Stir, que es un implemento destinado para el manejo de composta.

Destacó la calidad de mezcla de las líneas Supermix y Prohmix, y aseguró que esta característica les permitió ingresar con mucha fuerza en el mercado internacional, no solo de Paraguay, sino de América Latina. “Tenemos los equipos con mejor calidad de mezcla, y de mayor rapidez del mercado. Además, nuestra máquina es la que menos repica el silo”.

En relación a la capacidad de producción, mencionó que el número es muy variable. Existen épocas del año de gran demanda para las máquinas pequeñas, principalmente entre los meses de marzo y setiembre. Señaló que la facturación de Haramaq es bastante uniforme, y que va en una tendencia creciente, de aproximadamente 15% anual.

El gerente comercial valoró la visita de productores a la planta, ya para ellos representan una fuente de ideas para el desarrollo de nuevos implementos o para mejorar los modelos actuales. “Cada país tiene diferentes situaciones. Nosotros tenemos que hacer equipamientos que se adapten a todas ellas. Para eso es importantísimo escuchar al productor, saber lo que está pensando, saber cuál es la di­ficultad que tiene para que el equipamiento pueda ser mejorado”.

Al ­finalizar el recorrido por la planta, los productores fueron invitados a visitar unidades de producción lechera cercanas a la fábrica, donde son utilizados implementos de Haramaq desde hace varios años en forma diaria.

Ranpar, su aliado en Paraguay. La alianza entre Ranpar y Haramaq se concretó durante la Expo Santa Rita 2017. De Souza a­firmó que fueron sorprendidos positivamente por el crecimiento que lograron en menos de dos años. Destacó la dedicación del distribuidor que tienen en Paraguay, lo que garantiza un servicio de posventa de calidad, que es una de las claves para la fábrica.

Ranpar importa todas las líneas de implementos de Haramaq. En Paraguay, la de mayor comercialización es la gama Supermix, especialmente los modelos 2.0, 4.2, y 7.0. También tiene buena aceptación el mezclador Prohmix 6.0. Recientemente se lanzó el Prohmix 13.0, modelo que también ya fue comercializado en el mercado local.

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RevistaCampo

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