El éxito de una buena siembra inicia con una buena desecación

En nuestro país el sistema de siembra directa fue iniciado en el año 1977, teniendo gran aceptación por parte del productor paraguayo ya que era la mejor forma de conservar el suelo y reducir el problema de la erosión, manteniendo el rastrojo.
Si bien dicho sistema fue extremadamente exitoso trajo consigo el uso excesivo de glifosato tanto en desecación como sobre el cultivo con la adopción de materiales transgénicos RR.
La combinación de los factores de adopción de la siembra directa y la posibilidad del uso de glifosato de manera sucesiva antes y después de siembra en cultivos tolerantes al mismo, aumentó la presión de selección y en consecuencia el riesgo de ocurrencia de malezas resistentes o tolerantes.
Mundialmente son reconocidas 21 especies resistentes a la molécula glifosato, encontrándose Conyza spp. resistente al glifosato en 11 países.
Nuestro país tampoco fue la excepción, esta situación trajo como consecuencia la resistencia de Digitaria insularis (Capim amargoso o Capi’i pororó) y Conyza spp. (Buva o mbu´y) a dicha molécula y además varias malezas cuyos controles han dejado de ser satisfactorios con este herbicidas, tales como la Richardia brasiliensis (Poaia branca o Ype ru), Ipomoea spp. (Corda de viola o Ysypo) entre otras, además tenemos malezas tolerantes a glifosato como la Commelina spp. (Santa Lucía o Traepoeraba), Solanum americanum (Arachichu o María Pretinha) y Spermacoce latifolia (Herva quente).
Herbicidas con otros mecanismos de acción debido a su bajo costo se han vuelto de uso masivo y prácticamente indiscriminado, lo cual conlleva a que malezas como por ejemplo Euphorbia heterophylla (Leitero o lecherita) Bidens pilosa (Picón preto) e incluso la propia Conyza, están desarrollando resistencia a herbicidas de otros grupos químicos, como ser los inhibidores de ALS (mecanismo de acción de muchos herbicidas comerciales como ser el Clorimuron, Metsulfuron, Imazetapyr entre otros), lo cual es una situación extremadamente preocupante para nuestro sistema de manejo de malezas.
El problema se agrava aún más, cuando nos encontramos en el sistema productivo con malezas que con resistencia múltiple como es el caso de Conyza spp. que presenta resistencia a glifosato y a Clorimuron, Euphorbia heterophylla y Bidens pilosa con resistencia a algunos herbicidas inhibidores de ALS y glifosato en algunas regiones del país.
Además nos encontramos ante un inminente riesgo del inicio de poblaciones de buva resistentes a herbicidas de contacto como el paraquat y de la posibilidad de resistencia del capim amargoso por el uso masivo de los mismos ejerciendo una fuerte presión de selección.
Es indiscutible que en nuestra realidad agrícola actual, en este sistema el uso de herbicidas es indispensable para el manejo de malezas antes de la siembra. La utilización de áreas agrícolas en cultivos de invierno no posibilita una adecuada cobertura de la superficie del suelo, necesaria para la siembra de la zafra de verano, en consecuencia la siembra es realizada en áreas con alta infestación de malezas. Este caso es muy común en las áreas de siembra directa, en las cuales es cultivado maíz de segunda zafra. El ciclo del cultivo normalmente inicia en enero – febrero y termina entre junio y julio, existiendo siempre un período razonable de tiempo entre la cosecha del maíz y la siembra del cultivo de
verano que propicia la emergencia y el desarrollo de malezas.
Teniendo en cuenta esta situación y considerando que el pico de germinación de Conyza se encuentra entre los meses de junio, julio y agosto se deben tomar acciones con el objetivo de manejar esta maleza y evitar una alta presión al momento de la siembra del cultivo de soja.
Las estrategias más comunes utilizadas en el manejo de malezas en áreas de siembra directa se resumen en tres: desecación inmediatamente antes de la siembra; entre siete a diez días antes de la siembra y la desecación anticipada.
Ante la problemática del complejo de malezas difíciles tales como Conyza spp., Commelina benghalensis (Santa Lucía), Spermacoce latifolia (Erva quente), Euphorbia heterophylla (Lecherita), etc, es muy importante tomar decisiones en forma anticipada y realizar una buena planificación teniendo en cuenta un buen programa de manejo integrado de malezas, por lo cual realizar una desecación inmediatamente previo a la siembra del cultivo de soja ya no es una opción muy interesante.
En áreas maiceras la opción más válida es la desecación anticipada que consiste en dejar transcurrir aproximadamente entre 15 a 20 días después de la cosecha del cultivo de maíz y en ese momento aprovechar la alta infestación de Conyza de bajo porte para el uso de herbicidas con diferentes mecanismos de acción como por ejemplo la mezcla de herbicidas hormonales con glifosato. Y previo a la siembra del cultivo realizar una segunda desecación incorporando un herbicida pre-emergente selectivo para el cultivo de soja que actuará directamente sobre el banco de semillas evitando nuevas emergencias de malezas dentro del cultivo de soja, teniendo como beneficio la reducción de aplicaciones tempranas de herbicidas sobre el cultivo e incluso disminuyendo el número de aplicaciones en post emergencia del cultivo. Ej. Diclosulam.
Otra opción de manejo de situación de alta presión de malezas de un porte mayor es la aplicación de herbicidas en doble golpe o secuencial pero nos permite en una primera aplicación realizar la mezcla de herbicidas residuales + herbicidas hormonales + glifosato y después de una semana hacer el secuencial con un herbicida de contacto como por ejemplo: Diquat, Paraquat, Saflufenacil, etc.
¿Por qué es tan importante el control temprano de malezas? Tal y como se observa en la Figura 1, el control de malezas debe ser efectuado durante la desecación para que el cultivo emerja en una parcela totalmente libre de la competencia de malezas, tal y como se observa, si el control es efectuado en forma tardía en V3 – V4, ya se observa una merma en rendimiento del cultivo.
Por otra parte es conocido que el daño causado por buva en el cultivo es elevado, donde la presencia de 1 planta/m2 reduce la productividad de soja entre 240 a 720 kg/ha. Al igual que trabajos de la Embrapa soja (2012), demuestran que la presencia de 1 a 3 plantas/m2 de Capim amargoso reducen aproximadamente 800 kg de rendimiento por ha.
Estrategias a tener en cuenta
_ Al momento de realizar la planificación de la desecación es fundamental tener en cuenta el mecanismo de acción de los herbicidas para hacer la rotación de herbicidas con d