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22/04/2021

Con la convicción de producir alimentos para la ganadería

EXPERIENCIA FERUSA. La situación de sequía y la falta de reservas forrajeras fueron las detonantes para apurar la inversión en agricultura en varios campos ganaderos del Chaco. Tal fue el caso de la ganadera Ferusa, en Boquerón, que apeló a híbridos para iniciar su experiencia con el cultivo de maíz e incorporar un nuevo pasto: el Quenia. De esta forma, hoy apunta a producir alimentos para autoabastecer su hacienda y, por qué no, sentar las bases para pensar en rubros comerciales del agro.

La ganadera Ferusa organiza sus establecimientos en bloques, siendo el visitado el que se encuentra a unos 10 km del norte de La Patria y a unos 670 km de Asunción, en el distrito de Mariscal Estigarribia (Boquerón). De ahí que lleva el nombre de bloque La Patria, conformado por tres estancias: San José, Celia Josefina y La chiquita. Durante un viaje organizado por la firma Granos y Nutrición S. A. (Granusa) se conocieron detalles del fortalecimiento de la agricultura en campos tradicionalmente pecuarios. El gerente general de la ganadera Ferusa, Mustafá Yambay, indicó que en el bloque se realiza el ciclo completo, ya que cada unidad contribuye ya sea con la cría, la recría o la terminación. Admitió que el año pasado fue bastante “complicado y desafiante”, pues se debió afrontar una seca de casi un año. Incluso comentó que, recientemente, llovió en un mes un volumen similar a todo lo registrado en el 2020. Al momento de la visita al establecimiento, las pasturas se recuperaron y presentaron un panorama de abundancia que contrastó con un tiempo atrás. La situación se agravó al quedarse sin forrajes ni reservas. Se apelaron a estrategias como acelerar el ciclo de trabajo enviando a confinamiento para terminar hacienda, se debió retirar en torno al 20 % de la carga total del bloque, se compraron fardos y picado de caña dulce e, incluso, hubo situaciones en que los “pedidos no llegaron”, aunque se hubiera acordado con el proveedor. A instancias de los asesores en nutrición se decidió incorporar el Pasto Guasu, de Granusa, en las dietas, lo que ayudó a sobrellevar el momento. “Muchas decisiones del 2020 fueron arriesgadas. Cuando hablamos del tema, veo que el equipo tuvo mucho que ver. Nos apoyamos mucho y hoy decimos que las decisiones fueron las correctas. Vaciamos los bloques con limitación de agua porque no nos iba a dar cintura ni el tiempo para reaccionar. Aguantamos hasta donde pudimos y luego empezamos a hacer manejos de encierre de animales, dar fibras en bateas. Así sobrellevamos el difícil e inolvidable 2020”, recordó.

Conceptos diferentes para perspectivas diferentes
De esta forma, se apuró la introducción de nuevas inversiones, fortaleciendo la agricultura en los campos. Se empezaron a intervenir los potreros según características que permitan definir los mejores cultivos. También se trazó en el proyecto la habilitación de un confinamiento. Para dar este paso, se tuvo en cuenta el perfil del suelo y, sobre todo, la humedad, pues los requerimientos hídricos difieren según la actividad que se desea desarrollar. “Hoy toda la parte ganadera debe empezar a volcarse a la agricultura. Mirar al campo como combinación agrícola ganadería porque los conceptos son diferentes. Para la parte ganadera 500 mm o 600 mm de lluvia puede significar no pasar el año. Para la agricultura, si la cosecha de agua o el perfil ya está lleno, permite pensar en maíz o sorgo”, explicó. Con una diferencia de 100 mm de precipitación pluvial ya da pie para pasar a un cultivo como el maíz y mejorar el forraje para el animal. Sobre el confinamiento indicó que puede arrojar “buenos números, siempre y cuando la cosecha agrícola sea interesante”. Dependerá del resultado, admitió. “Será lo que nos va a marcar. Hoy vemos desde esta perspectiva, pues hasta el año pasado mirábamos al campo desde la perspectiva ganadera. Estamos viendo que todas las áreas tienen ese concepto de desarrollar la agricultura e incluso en campos de pasturas se puede pensar para recibir más adelante algún cultivo”, recalcó. La propuesta con la cual se arrancó fue la de habilitar unas 450 ha agrícolas sobre unas 2.000 cabezas estáticas. Sin embargo, esta meta ya se sobrepasó y llegó a unas 650 ha por una cuestión de prever fardos para el bloque del núcleo La Patria, atendiendo las semillas disponibles y otras características para iniciar la siembra del maíz. Dependerá de las condiciones climáticas para obtener buenos resultados y, sobre esa base, completar una primera experiencia positiva, según las explicaciones.

Mustafá Yambay, gerente general de la ganadera Ferusa.

Asegurar con Brevant e innovar con Quenia
El asesor agrícola externo de la firma, Luis Macchi, coincidió en que se adelantaron los tiempos con los cultivos, sobre todo para evitar repetir el desabastecimiento. Explicó que cada área tiene sus peculiaridades y, durante la visita, realizó demostraciones para ver la humedad en el suelo. Admitió que para mayor reaseguro, se optó por emplear híbridos con alta tecnología, como el maíz Brevant 2B582 PWU, a lo que se sumó la introducción del pasto Quenia. “En el tema agrícola me hubiera gustado postergar un poco más. Hay mucho por hacer en la parte ganadera, pero en vista a lo vivido el año pasado, con la seca, buscamos acomodar, ver las opciones para hacer y tomar algunas decisiones. Nos animamos a un sistema de autoabastecimiento, creando nuestro propio confinamiento”, admitió. Los trabajos de preparación iniciaron en noviembre, pero sin tener la acumulación ideal de lluvias o el perfil de humedad adecuado en el terreno. “Con 40 mm podría darse, pero no es lo recomendado para asegurar una producción moderada dentro del programa de cosechas”, dijo. Esto hizo pensar en iniciar la experiencia con sorgo, pero luego se optó por “cosechar aguar” y tener el perfil más favorable para el maíz, pensando en el confinamiento. A esto se sumó una apuesta por la tecnología para evitar “sorpresas desagradables”, atendiendo la dinámica agrícola, en manejo, control fitosanitario y otros, además del eventual problema de déficit hídrico. En maíz, se optó por el híbrido de Brevant Semillas, el 2B582 PWU. “Recurrimos a asesorías técnicas para definir el mejor material y, como estamos empezando, no queríamos, por decir, distraer recursos en programas de manejo de orugas. Esa tranquilidad nos da un material con esta tecnología”, admitió. Entre las plagas que están presupuestadas para su incidencia aparecen cigarritas y hormigas, aunque sin la presión que se tiene en la Oriental. Favoreció un barbecho bastante limpio y se emplearían, defensivos según necesidad. “Si amerita, capaz sea una sola aplicación o sino corre solo el cultivo”, anticipó. Las semillas recibieron un buen tratamiento que además del factor sanitario, favorezca la productividad.  La fecha de siembra fue del 25 de enero al 29 de enero. En cuatro días se sembraron 195 ha con un ciclo de cosecha de 100 a 110 días. La finalidad es cosechar granos húmedos para asegurar el confinamiento, con un costo en torno a 380 USD/ha. En tanto, la apuesta por el Quenia fue dentro de la búsqueda de alternativas nuevas para mejorar niveles productivos. Macchi reconoció que estuvieron analizando unos tres candidatos de los materiales recientemente lanzados por la Embrapa de Brasil, sobre todo para complementar la oferta del Gatton panic. “Tenemos algunas situaciones con el Gatton panic que no nos brinda sobre todo en años húmedos. Vemos que el Quenia se ajusta bastante a lo que buscamos”, admitió.

Representantes de Ferusa y Granusa en el campo con pasto Quenia.

Convicción de producir alimentos
Además, si bien la primera meta es de 2.000 cabezas estáticas en 400 ha agrícolas, de resultar se podría incorporar otras 400 ha, con lo que se lograrían dos giros de corralón, dando un empujón igualmente al crecimiento agrícola. “Veo difícil frenar este proyecto y confiamos en que vamos a lograr alcanzar la meta en menos tiempo”, reflexionó finalmente el asesor. A su vez, Yambay también indicó que está todo por verse y explorarse. “Tenemos la convicción de volvernos productores de alimentos para la ganadería. Para ello, debemos encontrar el punto donde nos den los márgenes en todos los aspectos. Siempre buscamos que la recría sea excelente, esos kg barato a pasto que nos den márgenes al final del ciclo. En esta zona, con la época de lluvia, de abundancia, tenemos ganancia de 1 kg. El gran desafío que tiene esta zona es en época de abundancia volvernos efectivos en la cosecha de alimentos”, subrayó el gerente. En el 2021 “todas las fichas están puestas en producir alimentos baratos y ser efectivos en guardarlos para todo el año. Si deja de llover, el pasto tiene que aguantar todo el año. Si desviamos o descuidamos un aspecto, recibimos la factura. Estamos convencidos del equipo humano, por eso estamos organizando los campos para que cada uno tenga su responsabilidad. Arranca todo el cambio generacional con el ingreso de agricultura y hasta nos plantean la soja, con el dilema que tenemos con los precios de los granos (risas)”, finalizó. 

Luis Macchi, asesor agrícola externo.

Apoyo estratégico
Entre las estrategias desarrolladas, además de emplear el Pasto Guasu en la dieta de los animales para recuperar condición corporal, los técnicos de Granusa ofrecieron otras orientaciones. Entre ellas, la de aplicar manejos con la incorporación del destete precoz y otros. César Borba, director y gerente técnico de la compañía de nutrición, resaltó que la experiencia de Ferusa fue muy enriquecedora, atendiendo las características peculiares y los resultados positivos obtenidos. “Estamos en un establecimiento en la zona de La Patria donde la sequía afectó bastante, pues desde febrero hasta el 26 de diciembre (2020) registró 250 mm. Hace poco llovió 160 mm, es decir en un mes se dio más caudal hídrico que en todo un año. Esta salida de campo fue muy interesante porque se mostró la ocurrencia y el efecto en el sistema de producción desarrollados por ellos en un escenario como el vivido en el Chaco, con reservas terminadas y la necesidad de salvar una situación crítica”, dijo. La apuesta por el Pasto Guasu después de quedar sin reservas contribuyó a la recuperación de la condición corporal de los animales, pero también la adopción del destete precoz. Esto favoreció que se puedan calzar los tiempos y acondicionar para que se pueda corregir el desfasaje en el calendario o al menos que el impacto negativo no sea tan fuerte. Otra recomendación fue esperar a que los rebrotes de pastura se fortalezcan y no sacar los animales al campo apenas aparezcan los reverdecimientos. De la incorporación de la agricultura en la zona, Borba reconoció que está creciendo bastante en la zona. “Además de las maquinarias, hay estructuras que facilitan el desarrollo de esta actividad productiva, algo imposible de pensar hace unos años atrás”, dijo. Finalmente, indicó que tanto la introducción de nuevas pasturas como la siembra de granos contribuirán para elevar la productividad e intensificar el sistema, por lo que los beneficios serán mayores, concluyó.

Retiro de muestras para el análisis de pasto Quenia.