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28/05/2021

“Sin suelos sanos no habrá saltos productivos”

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en conjunto con la Universidad Nacional de Asunción (UNA), organizó una video-conferencia internacional sobre “Sostenibilidad ambiental del suelo y el cambio climático” orientado al desarrollo agrícola de cara al futuro. con la disertación Rattan Lal, experto en ciencias del suelo quien destacó que sin suelos sanos no habrá saltos productivos.

Rattan Lal, experto en ciencias del suelo, explicó en detalle los desafíos que afronta la agricultura en un contexto caracterizado por la búsqueda del equilibrio entre la actividad y el combate a la degradación del suelo. Fue durante la video conferencia desarrollada el pasado 20 de abril organizada por la UNA y el IICA en el marco de un acuerdo general de cooperación técnica recientemente suscrito entre las partes. Durante la apertura del evento que atrajo el interés de más de 3.000 personas, entre ellos formuladores de políticas, investigadores, especialistas de instituciones públicas y privadas, docentes y estudiantes de universidades de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay, Perú, Colombia y Venezuela, la rectora de la UNA, Dra. Zulli Vera, resaltó las riquezas naturales del Paraguay y su gran potencial para producir alimentos para la población, y en determinados rubros, para el mundo. Reforzó  compromiso de la academia en la generación de conocimientos con base científica apuntando a la transformación de la industria agro-alimentaria sin dejar de lado aspectos referentes al cuidado del medio ambiente y, principalmente del suelo, recurso indispensable para las actividades agrícolas y ganaderas.

 

Rattan Lal, experto en ciencias del suelo


Por su parte, el ministro de Agricultura y Ganadería Moisés Santiago Bertoni sostuvo que “en los años 90, Paraguay incorporó a su agricultura políticas de conservación que han permitido a las regiones productoras del país mejorar sus condiciones y su productividad, convirtiéndonos en un país exitoso desde el punto de vista de la producción agrícola”. Al margen de las leyes que protegen los bosques nativos, los agricultores cada vez van comprendiendo que su labor está estrechamente relacionada con la preservación de los ecosistemas y por ende son agentes importantes del cambio. A continuación. El científico Rattan Lal –considerado la mayor autoridad mundial en ciencias del suelo– inició su disertación reflexionando sobre el aspecto crítico de la sostenibilidad ambiental cuya dimensión humana y social encuentra grandes desafíos en nuestros días. En su análisis, Lal trajo a colación algunas citas del Papa Francisco para ejemplificar un escenario concreto, “el ser humano no puede separarse de la naturaleza” pues a partir de ella se construyen las bases del desarrollo económico y social y en este caso la agricultura depende de la salud de los suelos para florecer.  Dijo además que el deterioro progresivo del recurso suelo puede llegar a afectar seriamente a los principales componentes de la cadena de valor. Sin suelos sanos resulta utópico pensar en los saltos de productividad, que son necesarios de cara al futuro pensando en el aumento de la demanda de alimentos. De allí la necesidad de traducir la ciencia en acción a través de políticas públicas de gestión eficiente e incentivos para aquellos agricultores que mejoran sus sistemas de cultivo a fin de cuidar los recursos naturales, entre ellos el suelo y el agua. 


“A los pequeños agricultores debe pagársele 120 dólares por cada hectárea en la que se retiene una tonelada de carbono. Esa cifra no se basa en los precios de mercado, sino en la contribución social que hace el suelo. Los agricultores familiares no pueden seguir siendo de segunda. Es muy importante que los recursos lleguen a manos de los pequeños agricultores, para que salgan de la pobreza y sean empoderados. Se los debe tratar de la manera justa y transparente”, indicó el profesor Lal. De acuerdo con el experto. existen alrededor de 1.000 millones de fincas de entre 2 y 2,5 hectáreas cuyos dueños son pequeños agricultores que no tienen suficientes recursos económicos. Ese es el principal obstáculo para proteger los suelos ya que muchas veces la desesperación obliga a tomar todo de la tierra.  

 
Durante su exposición, Lal puso a la agricultura del Paraguay como “ejemplo de una historia de éxito” y valoró el hecho de que nuestra nación sea autosuficiente respecto a la alimentación. “Necesitamos que lo sean todos los países del mundo”, dijo. Por último recalcó que si se mejora la calidad del suelo, esto “automáticamente promueve una mejoría de la salud de los animales, las personas, de los ecosistemas y de los procesos planetarios”.  Rattan Lal fue co-ganador en 2007 del Nobel de la Paz y en 2020 recibió el Premio Mundial de la Alimentación. En diciembre pasado se unió al IICA en el lanzamiento de la iniciativa “Suelos Vivos de las Américas”, con el objetivo de articular esfuerzos públicos y privados en el combate contra la degradación de los suelos, fenómeno que pone en riesgo la producción de alimentos y, por extensión, la seguridad alimentaria.