Notas Técnicas

03/08/2026

Una fertilización eficiente será clave para proteger la rentabilidad de la soja

Lograr altos rendimientos en soja no depende solamente de la genética utilizada o de las condiciones climáticas. Una adecuada nutrición del cultivo comienza mucho antes de la siembra, conociendo la condición del suelo y aplicando una estrategia de fertilización basada en sus necesidades reales.

Desde Agrosystem, representante de Yara en Paraguay, destacan que el análisis de suelo es la principal herramienta para tomar decisiones más eficientes, mejorar el aprovechamiento de los nutrientes y transformar la fertilización en una inversión para la productividad.

El ingeniero agrónomo Ramón Aquino, del área de Desarrollo de Agrosystem, explica que el suelo es el principal capital del productor y que su capacidad productiva está directamente relacionada con el manejo que recibe.

"El suelo es la fábrica que abastece al cultivo. De acuerdo con el manejo que hacemos, tendremos una mayor o menor respuesta productiva. Por eso, el primer paso siempre debe ser conocer qué nutrientes están disponibles y cuáles son las necesidades del cultivo", señala.

El análisis de suelo define la estrategia nutricional

Para Agrosystem, toda recomendación de fertilización debe partir de un diagnóstico. El análisis de suelo permite identificar la disponibilidad de nutrientes, detectar limitantes y definir un programa nutricional ajustado al potencial de cada lote.

Aquino explica que, en gran parte de los suelos agrícolas de la Región Oriental del Paraguay, los nutrientes que frecuentemente requieren mayor atención son el fósforo y el potasio, elementos fundamentales para el desarrollo inicial del cultivo, la formación de estructuras reproductivas y el llenado de granos.

"El productor debe conocer qué tiene y qué necesita su suelo. A partir de esa información podemos elaborar un plan de manejo que contemple las necesidades del cultivo y también la capacidad de inversión del productor", comenta.

El especialista destaca que no existe una fórmula única para todos los campos, ya que cada lote presenta características diferentes según su historial de manejo, fertilidad y objetivo de rendimiento.

Primero corregir, después fertilizar

Antes de definir la fertilización, uno de los aspectos fundamentales es la corrección del suelo. En Paraguay, especialmente en la Región Oriental, existen áreas con problemas de acidez que pueden limitar la disponibilidad de nutrientes y reducir la eficiencia de los fertilizantes aplicados.

"Un suelo con problemas de acidez no permite que la planta aproveche todo el potencial de los nutrientes. Por eso, la corrección del suelo debe ser el primer paso dentro de un programa de manejo nutricional", explica Aquino.

Una vez realizado el diagnóstico y las correcciones necesarias, se establece la fertilización de base, que tiene como objetivo acompañar al cultivo desde sus primeras etapas de desarrollo.

Nueva alternativa para la fertilización de base

Dentro de su propuesta para la próxima campaña agrícola, Agrosystem presenta una nueva alternativa nutricional con Yara Basa Intensifos 3-22-18 con calcio, azufre, manganeso, boro y zinc, una formulación desarrollada para aportar fósforo y potasio, complementada con calcio y azufre, nutrientes importantes para favorecer el establecimiento y desarrollo del cultivo.

Según Aquino, la recomendación de uso debe definirse siempre a partir del análisis de suelo y del objetivo productivo del lote. En muchas situaciones de manejo se utilizan alrededor de 200 kg por hectárea, aunque la dosis final dependerá de las condiciones particulares de cada área.

"El fertilizante no debe aplicarse por una receta general. La eficiencia está en aportar al cultivo exactamente lo que necesita para alcanzar su potencial productivo", afirma.

Una nutrición que acompaña todo el ciclo

La estrategia nutricional no termina con la aplicación de fertilizantes de base. Durante el ciclo del cultivo existen etapas de alta demanda donde el aporte complementario de nutrientes puede marcar diferencias en el rendimiento final.

En este proceso, Yara continúa desarrollando soluciones orientadas a una agricultura más eficiente y sostenible, incorporando tecnologías como Biotrac el bioestimulante y antiestres diseñada para ayudar al cultivo a enfrentar situaciones de estrés y mejorar la eficiencia fisiológica.

Asimismo, la línea YaraVita continúa siendo una herramienta complementaria dentro del manejo nutricional, con productos destinados a cubrir necesidades específicas del cultivo. Entre ellos se destacan soluciones como YaraVita Folicare, fuente de boro para acompañar etapas reproductivas.

Aquino sostiene que una correcta fertilización representa una inversión estratégica para el productor.

"La productividad comienza en el suelo. Cuando hacemos un buen diagnóstico y aplicamos una nutrición equilibrada, logramos una mayor eficiencia en el uso de los fertilizantes, cuidamos el recurso suelo y aumentamos las posibilidades de obtener mejores rendimientos", concluye.


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